Vivir aquí y ahora: come, reza, ama.

Machupicchu

CuscoPerspectiva: conjunto de circunstancias personales y sociales que rodean a una persona y que influyen en su percepción o en su juicio hacia los demás o hacia ella misma.

Todo lo miramos con perspectiva para verlo mejor: encuadrar una fotografía, como queda el cuadro colgado en la pared, la mesa puesta, la ropa que nos probamos… A menudo necesitamos “estar fuera” para descubrir que hay “dentro “, tan fuera tan fuera, que incluso necesitamos salir de casa.

No importa si son dos días, dos meses o dos años, el tiempo depende de cuántas cosas tengamos que ver, descubrir o cambiar, lo importante es tener perspectiva y ser capaz de analizar todo lo que nos rodea.

Es como cuando en las películas no dejan que un policía o un abogado se encargue de un caso en el que está “emocionalmente implicado” (siempre me ha gustado esta frase), así nos pasa también a nosotros. Cuando estamos demasiado emocionalmente implicados con lo que sea, no acostumbramos a hacer ni buenos juicios ni buenas reflexiones… Cuando las emociones nos superan nos bloqueamos y es fácil caer en “la vida del autómata”. La vida del autómata es cuando empezamos a actuar por inercia, hacemos lo que se supone que debemos hacer, nos pasamos el día repitiendo los mismos pensamientos, haciendo las mismas cosas… pero no sentimos. Repetimos, repetimos, pasan las horas, los días, pero no pasa nada más, no hay emociones, no hay sentimientos. Bueno, si los hay, los de culpa, miedo, pena, rencor …

Este post lo han inspirado: varias conversaciones con amigas, la película “Eat, pray, love” y un fantástico post de Mercè Roura “El poder de tus pensamientos”. Por esas cosas de la vida, todo ello ha coincidido en el tiempo y  ha adquirido un significado y un valor aún mayor del que tenían por separado.

Mercè Roura es una periodista que para mí, ahora mismo, tiene uno de los mejores blogs sobre temas emocionales y de coaching personal que hay. No es un blog profesional sobre el tema, pero tampoco es necesario. Para hablar con el corazón abierto sobre los sentimientos, la vida y las prioridades personales, hay que tener una gran sensibilidad por las emociones, la necesidad interior de descubrir el porqué de nuestros actos y pensamientos, pasión por comunicarlo y transmitir a los demás lo que vas descubriendo tú mismo y, sobretodo, arte para escribirlo tan bonito como lo hace ella. Os recomiendo muchísimo que entréis en su blog y leaís el primer post que encontréis, todos son interesantísimos.

Lo que nos ayuda a cuadrar el círculo es, en este caso, el post “El poder de tus pensamientos”. Este post es una sucesión de afirmaciones 100% ciertas de las cuales quiero destacar algunas que van muy bien con la película “Eat, pray, love” donde, la protagonista, después de pasar por varias experiencias emocionalmente duras y no saberlas gestionar adecuadamente, acaba por convertirse en un autómata emocional y decide irse a viajar por el mundo para tratar de encontrar respuestas a todo lo que le hace sentir mal.

El primer punto es renacer de las cenizas. Si el primer paso es aceptarlo, lo mejor que podemos hacer es aceptarlo cuanto antes. ¿Aceptar qué? Que a veces hay tantas cosas que nos han condicionado, reprimido y afectado, que no nos sentimos bien, de hecho, nos sentimos muy mal. La buena noticia es que ese es el punto en el que podemos decir basta y empezar el verdadero cambio.

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Mercè, en su post, nos dice: “Pensamos demasiado. Y cuando alguien piensa demasiado las cosas, tiende a tergiversarlas en su cabeza cansada de ir y venir sobre el mismo dilema.

Si lo que piensas no te hace mejor, no lo pienses más. Razónalo, saca el fruto y lanza la cáscara a la basura y deja que el aprendizaje te permita evolucionar hacia otras ideas que pueden serte más útiles y provechosas para crecer.
Focalizarse en pensamientos constructivos: poner nuestra cabeza a trabajar para nosotros.”

Centrarnos en lo que nos puede dar provecho, cuidar nuestros pensamientos, no obsesionarnos, dejar fluir los sentimientos y permitir que el universo entre dentro nuestro y nos llene de amor… Eso mismo nos dice la siguiente escena de la película que os quiero destacar.

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Una vez somos conscientes de qué es lo que no nos permite disfrutar al 100% de la vida y de las emociones, es el momento de afrontarlo y solucionarlo.

“No pensar una y otra vez en el dolor que sentimos cuando nos dejaron solos, perdimos un trabajo o rompimos una relación, sino en la forma en que podemos paliar ese dolor. Y, sobre todo, cómo cambiar ese escenario para que sea mejor para nosotros.”

Lo mejor que podemos hacer es dejarlo ir: una persona, una frustración, una pena, un mal recuerdo… Abrazarlo como hace Julia Roberts, sentir y revivir durante un instante la situación, dedicarle unas palabras, despedirnos, y asegurarnos de que nunca más volverá a afectarnos. Es un acto totalmente necesario cuando nos queremos liberar de un peso que llevamos en la espalda, digamos adiós, soltemos el globo, dejémosle marchar….

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“Cada minuto que no notas que vives es un minuto que se escapa.
Mejor hacer callar un rato a nuestros pensamientos y actuar, sentir, vivir… Si piensas mal, tanto en cantidad como en calidad, seguro que no aciertas…
Hay una idea que siempre me ha dado vueltas en la cabeza (y en este caso en positivo)… Si podemos llegar a hacernos tanto daño con nuestros pensamientos, estoy segura de que también podemos hacernos mucho bien. El poder es nuestro…”

Tenemos el poder. Tenemos el poder de cambiar todo lo que queramos. Sólo hay que tener el valor y la fuerza para afrontar nuestros miedos y estar dispuestos a descubrir y aceptar todo lo que venga en el futuro. La mejor reflexión, la última escena.

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Así pues, con el ejemplo de Julia, las inspiradoras frases del post de Mercè y un poco de reflexión, tenemos todos los elementos para empezar a cambiar lo que no nos acabe de permitir vivir plenamente aquí y ahora.

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