Recuerdas cuándo…

¿Recuerdas cuándo… ? Ese día, aquella vez …

Los recuerdos más intensos que tenemos son siempre de cosas que hemos hecho con alguien. Situaciones divertidas, peligrosas, de locura extrema, pequeños detalles, sentimientos…

Compartir con alguien un momento intenso, sea del tipo que sea, te acerca y te une con aquella o aquellas personas para siempre. Son las típicas conversaciones en una cena cuando, de repente, alguien empieza: ” Ostras, ¿os acordáis cuando fuimos… ?” Y a partir de ahí se crea una atmósfera de euforia en la que parece que luchemos por ver quién exagera más mientras los otros se ríen. Son momentos muy divertidos en que, si tienes la capacidad de mirar desde fuera por un instante, ves como todo el mundo está compartiendo los mismos sentimientos, la mayoría de recuerdos están intactos, ¡sabemos incluso detalles súper concretos!, y todo, por haberlo vivido juntos .

Ocurre lo mismo cuando encuentras fotografías de hace tiempo, especialmente ahora, que todavía somos capaces de encontrarlas de papel en álbumes guardados en cajones, en casa de nuestros padres, en carpetas que habíamos dado por perdidas… De repente, un día lo encuentras y te das cuenta de la intensidad de todo y te queda esa cara atontada con media sonrisa mientras miras la fotografía fijamente y la nostalgia y el cariño se mezclan con la tristeza y la resignación que aquello pasó hace mucho tiempo y que ya no volverá… Pero, aunque la primera actitud es ponerse melancólico, hay una reflexión que hice hace un tiempo, justo durante una reforma en casa de mis padres,  me hizo ver las cosas desde un punto de vista diferente :

“Normalmente, valoramos si somos o no felices por lo que nos pasa en el tiempo inmediato y no recordamos o damos la importancia a todo lo vivido anteriormente. Cuando encuentras fotografías” antiguas ” te das cuenta de todo lo que has pasado, las historias que has vivido, la gente que has llegado a conocer, todo lo que has aprendido en cada momento… en definitiva, de cómo ha sido tu vida. Y es valorando todo lo que tienes que te has de sentir feliz, valorando que en tu vida YA han pasado cosas fantásticas, que las llevas dentro de ti para siempre y que, sin tener en cuenta el día a día y el futuro que te espere, eso ya lo tienes. ”

Aceptar el pasado sólo puede ayudarte a afrontar el presente y el futuro con más fuerza, te da seguridad, te hace ver como eres y como te has comportado hasta ahora, te hace valorar todo lo que has conseguido… así pues, hagamos un pequeño viaje al pasado de vez en cuando para darnos cuenta de cómo estamos de bien en el presente y de la cantidad de cosas que nos esperan y que, un día como hoy, dentro de veinte años, las observaremos mirando atrás, en las fotos de nuestro viejo iPad, por ejemplo.

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