Oigo como grita

Oigo como grita.

Oigo como está, enfadadísimo, muerto de miedo y no para de buscar excusas, de remover los recuerdos que más daño me pueden hacer, de decirme que me estoy equivocando…

No, no para de decirme que me estoy equivocando, que todo eso que intento descubrir en el fondo no es cierto y que siempre hay una realidad, la que conocemos desde que nacimos, la que hemos aprendido, la que nos han enseñado y que, los sentimientos que tengo, son reales.

No para de hacerme ir al pasado. De traerme recuerdos, imágenes, sensaciones, conversaciones, argumentos para que cambie repentinamente mis planes o, al menos, para que no pueda vivirlos con la intensidad que merezco, que quiero y que necesito.

Antes de una experiencia importante, cuando estás en medio de un proceso de cambio, cuando vives momentos importantes de transformación personal, nuestros pensamientos nos hacen boicot. El ego se siente amenazado y necesita protegerse como sea hasta el punto de llegar a hacernos creer que no merecemos lo que se nos está ofreciendo. No quiere perder el control, no quiere dejar de ser el centro de atención y hará todo lo posible para que no suceda aunque el resultado no sea el mejor para nosotros. Y si él, que es parte de nosotros, es capaz de hacernos llevar una vida con la que no somos felices para seguir siendo el protagonista, ¿por qué nos fiamos tanto?, ¿por qué le damos tanta credibilidad?

Creo que lo hacemos porque no sabemos que podemos hacer lo contrario. Hasta que no nos cruzamos con alguien que sabe gestionar de manera diferente sus pensamientos y separar entre su conciencia interna y sus prejuicios, desconocemos totalmente que hay otro camino. Desconocemos que aquellos pensamientos de rencor, ese miedo escondido bajo agresividad, esas sentencias universales y juicios que hacemos sobre todo lo que nos rodea, los podemos evitar y que, haciéndolo, no estamos “pasando de todo”, estamos dejando que pase y, dejando que pase, estamos haciendo que nuestro interior esté en calma, en silencio, y ese es el camino hacia la verdadera felicidad, la calma interior.

En estos momentos estoy en ese camino. Hace ya varios años que estoy, de hecho, pero hasta no hace mucho no he sentido que avanzaba de verdad.

El libro que me hizo ver y entender realmente lo que os intentaba explicar al principio del post, fue “La liberación del alma” de Michael A. Singer. Es un libro que explica magistralmente el papel de nuestros pensamientos y de nuestra esencia como personas y lo hace, además, de una forma muy divertida. En los últimos tiempos me he leído unos cuantos libros de esta temática y os puedo decir, sin duda, que es el único que me ha hecho reír.

Normalmente, estos temas de introspección interior, se explican desde un punto de vista más bien serio que, lo que pueden hacer, es desanimar a muchos lectores. Este libro no. Este libro es “apto para todos los públicos” hasta casi la mitad y, además, es muy divertido. Digo “apto para todos los públicos” porque no es necesario que creas en nada especial, ni en energías, ni en conciencias sobrenaturales, ni en nada más que lo que cada día oyes en de tu cabeza. En todos estos “¿quieres decir que ésto hay que hacerlo?”, “Eso te lo dijo porque no le importas”, “Ni lo intentes porque no te saldrá bien”… y etc, etc, etc… No hace falta que te lo creas porque lo escuchas cada día, te lo dices a ti mism@ cada día.

La segunda mitad sí entra más en conciencias sobrenaturales, inmortalidad y otras apreciaciones para las que, si no estás preparado, no es necesario que las leas.

Pues ahora, en pleno proceso de evolución y antes de un viaje especial que haré la próxima semana, es decir, a punto de vivir nuevas experiencias y de abrirme a la vida, he hecho enfadar a mi ego. Ha visto que perdía puntos y se ha querido rebelarse. Y es que ante una situación nueva que no sabes qué te traerá, nuestra reacción suele ser negativa, nos da miedo. Hace unos días, cuando lo preparaba, alguien me preguntó, ¿qué sientes más, incertidumbre o felicidad?

Respondí que las dos cosas juntas era la conjunción perfecta y creo, realmente, que así es. A medida que vamos aceptando que, por mucho que hagamos planes y que intentemos ir contra corriente, la vida nos pone delante lo que nos toca queramos o no, somos más libres para vivir las experiencias de forma plena. Y así vamos aprendiendo, vamos creciendo y nos acercamos, con cada paso, a ser más felices.

2 Comments

  1. Responder

    ANNA BORDERIA

    3 Febrero, 2016

    Un cop més…tou-che! 🙂
    Gràcies per escriure, gràcies per ajudar-me a veure “l’aqui i ara”.
    Saps que? m’encanten els unicornios! 🙂

    • Responder

      I Believe in Dreams

      15 Febrero, 2016

      Gràcies a tu per estar sempre recordant-m’ho 🙂

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