Nuska es una gran maestra

Salir a pasear con mis dos peludos siempre me enseña cosas. No es un tópico eso de que los niños y los animales viven siempre en el presente y, a falta de niños, os cuento mi experiencia, en presente, con mis dos perros.

Independientemente de a dónde vayamos, porque a menudo repetimos las mismas rutinas y vamos a pasear por los mismos lugares, cada día lo hacemos de forma diferente. Cada día mi estado de ánimo es diferente y el suyo, aunque son más estables, también.

Nos gusta mucho ir a la montaña. Vivimos en una zona donde tenemos la suerte de tener playa, montaña y caminos largos de tierra. Vamos alternando nuestros paseos, pero, donde estamos más tranquilos, es en la montaña. Es una cordillera litoral, por tanto, muy alta montaña no es, pero ya nos sirve.

Tengo dos perros, Nuska, un golden retriever que este año hará 10 que tengo la suerte de compartir la vida a su lado, y Coco, un cruce de pastor belga que encontramos abandonado hace dos años y medio. Para explicaros las peculiaridades de cada uno de ellos necesitaría un post para cada tema, así que, hoy, sólo me centraré en lo que me han hecho descubrir.

NatNusHace varios meses que estoy intentando poner en práctica el hecho de centrarme en el momento, de vivir el instante plenamente con todos los sentidos, y no pensar constantemente en que he hecho antes o qué haré después… y no, no me resulta nada fácil. Tengo el hábito de desviar la mente del momento presente mucho más asumido lo que creía, pero, aun así, creo que puedo decir que progreso adecuadamente. Algunos de los momentos en que me resulta más fácil ponerlo en práctica es cuando paseo con mis perros por la montaña. Me encanta caminar, me gusta muchísimo estar rodeada de naturaleza y, mientras vamos pasando por los caminos, vemos árboles, plantas y  he conseguido focalizar mis sentidos para disfrutar de todas las sensaciones que eso me transmite y cada vez lo hago mejor. Es cierto que a menudo vamos por las mismas rutas, sin embargo, así como antes me obligaba a hacer una distancia determinada o antes de empezar a caminar ya me ponía un objetivo: “Tienes que llegar hasta allí” y, aunque no me apeteciera, me obligaba a hacerlo mientras mi cabeza me iba diciendo: “Uf qué palo, no me está gustando nada esto”, ahora improviso. Empiezo sin saber ni dónde llegaremos, ni cuando pararemos, ni si nos desviaremos por aquí o por allí y dejo que, según nuestro estado de ánimo o las sugerencias que ellos me hacen, decidamos una cosa u otra.

Sí, ellos me hacen sugerencias. Nuska sobretodo. Como os he dicho, nos conocemos desde que ella tenía un mes y medio y, cuando nos miramos, según sea la situación, nos entendemos rápidamente. Cuando empecé a correr, sí, a hacer running, a ella le gustó mucho y, al principio, cuando alternaba ratos andando y ratos corriendo, cuando andaba me miraba medio sonriente (con su mirada tan preciosa y característica) y miraba hacia delante… y me volvía a mirar, volvía a sonreír y volvía a mirar hacia delante… sentía como si me estuviera diciendo: “Va, volvamos a correr que es muy divertido”. Y aún lo hace. Últimamente, como os digo, estoy abierta a la improvisación y voy detectando otros momentos en los que me sugiere cosas que hacer, ir por una calle o por otra, a no parar y seguir un poco más, a jugar con la pelota…

Coco2

Hoy ha llovido todo el día y, un ratito de tregua que hemos tenido a mediodía, lo hemos aprovechado para salir. Hoy los he llevado a un bosque que hay en una pequeña colina cerca del mar, donde íbamos cuando Coco era pequeño. Hemos dado una vuelta y he decidido subir hasta la parte más alta a ver si se veía el arco iris. En esta parte alta hay un mirador construido por el hombre con unas escaleras de caracol que te suben a la plataforma superior, desde la que tienes una perspectiva realmente bonita. Alguna vez habíamos subido pero, si tenéis perro sabréis, que escaleras metálicas y animales no suele ser una buena combinación, así pues, hoy no pensaba subir ya que, desde la plaza que hay debajo, se ve todo igual de bien. Hemos llegado allí y como iban sin correa cada uno ha empezado a hacer lo que quería, Coco bebía agua de un charco, yo miraba en todas direcciones intentando buscar el “ansiado” arco iris y Nuska ha ido directa a la base de las escaleras… Ha dado toda la vuelta, como buscando la apertura para subir (lo que me ha extrañado, por eso la miraba) y, cuando la ha encontrado, se ha parado y me ha mirado.

Me ha mirado como os he descrito antes. La boca entreabierta, sonriente, los ojos iluminados y todo el cuerpo con un punto de tensión indicando que quería hacer algo. Yo, como todas las personas que tenemos perro, le he hablado: “¿qué quieres amor?, ¿quieres subir?” Y su respuesta ha sido claramente: “Sí”. Entonces le he dicho: “Venga va pues, ¡arriba!” Y ha empezado a subir las escaleras muy contenta. Coco, al verla, ha corrido detrás de ella y la última, yo.

NuskaCuando hemos llegado arriba yo seguía buscando el arco iris y ella estaba simplemente allí, mirando, oliendo y entonces me ha mirado, de nuevo sonriente, y lo que me ha transmitido ha sido esto:

“Qué bien se está aquí arriba, se nota más la brisa, llegan olores de todas partes, se nota la energía del ambiente. Mira qué bonito es todo esto con esta luz (sé que no apreciaba especialmente el paisaje ella, pero aun así, lo parecía ) no pensabas subir porque crees que desde abajo se ve igual… pero mira como no. Y no, no hay arco iris, pero tampoco hace falta, qué bonito es estar aquí arriba ahora mismo.”

Y sin duda lo ha sido, gracias preciosa por descubrirme cosas cada día.

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