Masia la Garriga de Castelladral

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Paz.

Paz interior.

Paz en el espíritu.

Hay pocos lugares que puedas visitar y te hagan sentir, en cada parte del cuerpo, la sensación de que todo es perfecto. Aunque no estés en tu mejor momento, aunque tengas mil cosas en la cabeza, aunque creas que hay cosas importantísimas en la vida… llegas a laentradaLaMAsia Masía La Garriga y, en un instante, la energía de la vida se encarga de hacerte recordar quién eres y porqué estás en este mundo. No hace falta que hagas ningún esfuerzo, no es ninguna experiencia extraña que sólo algunos puedan sentir… es, la vida.

La vida, todos estos años que vivimos en este planeta, corriendo todo el día de arriba a abajo, preocupándonos, intentando que todo sea de una manera concreta y sufriendo por ideas y objetivos que ni siquiera deseamos, es, en realidad, esto: disfrutar de los sentidos, sentir la naturaleza, la energía de los seres vivos y de las cosas que te rodean, apreciar cada momento, aprender de quien más sabe, ayudar a todas las personas que puedas y amar, por encima de todo, la vida consiste en amar.

Parece mentira que, todo esto tan fantástico, que tanto nos llena y que da verdadero sentido a nuestra existencia, lo olvidemos y seamos capaces de cambiar nuestros valores por otros materiales, por el egoísmo, por la autosatisfacción… Y aún me parece más mentira que, en 5 minutos, seamos capaces de recuperarlo. Un estímulo exterior, unas imágenes, las palabras de alguien, un paisaje, un recuerdo…  y todo vuelve a su sitio.

Es exactamente eso lo que pasa cuando vas a la Masía de Castelladral, la vida te habla. Se comunica contigo aunque no quieras, no puedes hacer nada, te absorbe, te pone en tu lugar, te recuerda qué haces en este mundo. La sientes en el maravilloso bosque que rodea la casa, en los jardines, en las paredes de una masía que lleva en pie desde la Edad Media y que ha visto pasar generaciones y generaciones de familias, en las botas de aceite y de vino centenarios que aún se conservan, en el mobiliario, el suelo y en todos los objetos decorativos que están también vivos dentro de cada habitación. Todo está vivo aquí. Todo tiene energía, una energía positiva que te atraviesa, que te haría llorar de alegría a cada instante, es la vida, sin duda hay alguna magia divina especial que te comunica que esto es la vida.

Hay un ingrediente, además de todos estos, que es el que permite que todo suceda, el amor. El amor en su máxima expresión, amor para hacer las cosas bonitas estéticamente, amor para cuidar de las plantas y de los animales, amor por cada persona que viene a la Masía y, como protagonista total, el amor de la familia. Hace unos años, gracias a una mujer maravillosa a la que siempre querré con todo el corazón, descubrí cómo era ese amor. Descubrí que el amor de la familia es aquel que siempre apoya, que no juzga sin escuchar, que intenta siempre agradar en todo lo que hace y que, por encima de todo, intenta siempre cuidar y hacer sentir bien a todos sus miembros. Es un amor generoso, que disfruta cuando tú disfrutas, que nunca desfallece y que siempre puedes contar con él. Esto es exactamente lo que me transmitió Núria, la hija de los impulsores de este mágico proyecto, cuando hablamos. Nada de lo que he explicado tendría sentido, ni sería tan de verdad, si detrás no hubiera su familia. Su padre y su madre soñaron y crearon desde cero todo esto que os he contado, y eso, amigos míos, sólo se hace con amor, con amor del bueno, con ese amor generoso que he descrito.

Así mismo nos lo explica Núria en la página web de la Masía: “La Garriga simboliza en cierto modo nuestros valores como familia: el amor por la naturaleza, la delicadeza de las pequeñas cosas, la excelencia, la entrega y dedicación, el silencio, la pasión por la cocina y la alimentación sana, la simplicidad, la constancia, el respeto por las personas y nuestro entorno, la unión y el reencuentro familiar. “ Y así es como el visitante, el invitado, lo recibe.

Es fácil notar, por ejemplo, que las baldosas de las terrazas han sido hechas a mano, en este caso por el amor de otra familia, la Familia Borrell,  que el padre de Nuria pasó horas dibujando e imaginando el espacio, sientes también como su madre se dedicó, como si escogiera las telas para las habitaciones de sus nietas, a elegir colchas y cortinas con el amor de una madre y notas como, todos los elementos de la habitación donde duermes, han sido hechos especialmente para este espacio. Pinturas de Paula Bonet, Joana Santamans, Andreu Buenafuente y Bernard Vichet hechas con el amor del artista, hacen de cabezal de cama guardando para que tengas felices sueños…¡¿qué más se puede pedir?!

Bueno, de hecho sí hay algo más que puedas pedir, pasar uno de los días más importantes y bonitos de tu vida en este entorno. Un entorno que derrocha belleza por todas partes, un entorno que promete no cambiar nunca, serte siempre fiel, escucharte siempre, un entorno de ensueño para decir: “Sí, quiero”. La Garriga de Castelladral es un lugar de ensueño para casarse y así nos lo demuestran todas las parejas que cada año lo hacen. Una ceremonia en el bosque, en el prado… es realmente un cuento hecho realidad y, lo mejor de todo, es que puedes vivirlo cuando quieras. Visita el blog de la Masía y podrás ver ejemplos preciosos difíciles de expresar con palabras.

Pues así fue mi tarde, así conocí a un lugar al cual me iría a vivir mañana mismo, así conocí a una persona con la que espero seguir teniendo relación para siempre, así me emocioné imaginando cómo, en estos 6 siglos de historia y después de haber vivido tanto, esta tierra y esta casa son capaces de transmitir tanta belleza, así llené mis reservas de energía positiva y así me lo pasé de bien, en el columpio, con mi nueva amiga, como si tuviéramos 5 años.

Os recomendamos ir a la Garriga de Castelladral, es una inversión espiritual 100% necesaria.

GRACIAS.

11 Septiembre, 2015

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