Empatía

Primero lo importante. No podemos empezar a hablar de un concepto sin saber exactamente qué quiere decir. Y si nos enseñaron qué significa cerca y lejos, confiaremos en ellos para seguir aprendiendo, siempre geniales, nuestros amigos muppets nos hablan de la EMPATÍA, dale play al vídeo antes de seguir leyendo, por favor ->

You get it?

Siempre me ha fascinado escuchar a alguien que, cuando te cuenta una anécdota/historia, te sabe transmitir como lo vivía y pone énfasis en recordar los sentimientos de cada momento. Es como escuchar un cuento… real. Hay personas que lo hacen con más o menos gracia/interés pero eso ya depende de cuánto de sí mismos quieran mostrar a los demás…

En todo caso, cuando estás escuchando, la cara y las expresiones te van cambiando en función del relato. Puedes reír, emocionarte, sentir angustia, ¡mil emociones!, con la otra persona, con sólo escuchar, sin tan siquiera conocer a la gente de la que te habla ni haber pisado jamás ese maravilloso lugar… El teatro, el cine, un documental, los deportes… algo nos ocurre que hace que podamos experimentar sensaciones sin ser nosotros los protagonistas directos.

¿Qué es pues esto que nos pasa? La respuesta la encontramos en el cerebro. En este vídeo del Dr. Dan Siegel, How understanding the brain can Empower our lives, se apuntan las primeras pinceladas al tema: “mirror neurons are the gateway to compassion and the gateway to Empathy “.

Así pues las neuronas espejo nos ayudan a relacionarnos, nos ayudan a aprender cuando somos pequeños, a sentir, a amar, a tener compasión, a sentir dentro de nosotros lo que vive el otro y, por lo tanto, a experimentar aquello de “no estás solo”.

Quizá cuando te lo dice alguien, según en qué circunstancia, no te lo acabas de creer, pero, al fin y al cabo, todo el mundo pasa por cosas parecidas en la vida dentro del círculo familiar y de amigos que nos rodea.

Entonces, ¿no estaría bien ponerse de vez en cuando en el lugar del otro e intentar entender mejor porque hace/dice/piensa lo que hace/dice/piensa? Todos tenemos motivos, siempre hay un por qué, sólo hay que tener ganas de encontrarlo y, ahora que ya sabemos que tenemos unas neuronas dedicadas sólo a esta tarea, no tenemos excusa! 🙂

El descubridor de estas neuronas fue el italiano Giacomo Rizzolatti, que, observando el comportamiento de unos simios, pudo hacer el estudio exitoso que, años después, ha conseguido tener implicaciones tan diversas como en la búsqueda de la autismo e infartos cerebrales o, en el campo de la sociología, la estrecha relación de los seres humanos entre sí. Dejaremos que nos lo explique él mismo, que, a pesar de hacerlo en italiano, se entiende bastante bien.

Hay un aspecto importante a la hora de ser empático: debes estar dispuesto a desnudar una parte de ti mismo, dejarte ver. Esto requiere un paso previo: aceptar que los demás vean nuestras emociones…

¡Es imposible ser empático si no quieres que los demás te vean tal y como te sientes! Ya lo hemos comentado en anteriores posts, pero realmente esconderse no sirve de mucho, hacer ver lo que no eres sólo crea una fachada que después tienes que mantener. Somos animales sociales, nuestro instinto es compartir sentimientos, estar cerca de los demás, vivir juntos y crecer… ser empáticos está dentro de nuestro ADNYou are not alone, I am here with you, though you’re far away, I am here to stay. 

Con esta preciosa canción os animamos a ponerlo en práctica.

Al fin y al cabo lo importante es que seamos conscientes de que estamos hechos igual, y que, si queremos, podemos sentirnos mucho más cerca, sólo tenemos que querer hacerlo y arriesgarse a sentir y a compartir sentimientos.

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