“Levántense y gocen que la vida es corta”

Magnífico álbum, magnífica canción y más aún, ¡magnífico final!

Es una de mis pedacitos de canción preferidos desde siempre y, a menudo, me acompaña. Hoy he quiero compartirlo con vosotr@s porque me parece que pocas letras son tan ciertas y animan más que ésta, así pues…

¡Levántense y gocen que la vida es corta!

¡Alégrense por fin que lo demás no importa!
Oigan bien sin temor lo que enseña la vida señores
¡No te busques otra herida con el mismo error!
¡Oigan bien!
¡Levántense y gocen que la vida es corta!
¡Alégrense por fin que lo demás no importa!

Tiren ya todas las penas y busquen la vida buena
Con cariño y armonía como el agua y la arena,
¡Qué bueno!
¡Levántense y gocen que la vida es corta!

¡Alégrense por fin que lo demás no importa!
Anímense, sacúdanse, acérquense sin problema, familia
Ra-ca-ta-ca-ta, Cu-cun-cun-pra
Ya los cueros te llaman, te llaman.
¡Levántense y gocen que la vida es corta!
¡Alégrense por fin que lo demás
no importa!

El álbum Mi Tierra de Gloria Estefan, ¡os lo recomiendo sin duda!

Crónica del viaje a California

Hay cosas en la vida que tienes que hacer.

Un día la idea empieza a germinar en tu cabeza, a veces se presenta como un pequeño reto, como un sueño lejano, como una locura… pero ahí está. Ahí está y ahí se quedará hasta que lo hagas realidad. Lo podrás ir tapando bajo “necesito mucho dinero”, “ahora no es el momento”, “no tengo con quién hacerlo”, “más adelante ya veremos” y toda la lista de escusas que hemos aprendido a poner a nuestras pasiones… pero ahí se quedará. Que florezca o se pudra, depende sólo de nosotros mismos. Depende de cuán lejos necesites apartarte de los convencionalismos, de lo fuerte que grite tu alma para que te muevas… y de lo que hayas aprendido a dudar de tus pensamientos y tus miedos que lo lleves a cabo o no, pero, de nuevo, ahí estará…

En mi vida, sin duda, habrá un antes y un después de ESTE viaje. ESTE viaje, es el que he hecho este pasado mes de agosto de 2016, a California, yo sola.

Antes, porque siempre había querido ir a Los Angeles. No sé realmente cómo explicarlo, pero había algo que me decía que tenía que ir, que ese lugar y yo estábamos conectados de alguna manera… Y después… después por todo lo que veréis a continuación.

Hay muchas experiencias, historietas y vídeos, que me ha sido imposible incluir en estos tres capítulos de resumen del viaje, pero todos los podría resumir en la siguiente reflexión:

“Ábrete, date, entrégate al mundo, entrégate a la vida y a las personas que encuentras por el camino con el corazón abierto y deja que tu intuición de te guíe. Nada puede salir mal si te relacionas con los demás desde el corazón, porque sí, de todo se aprende, pero sobretodo, en cuanto empieces a ver cómo los demás se abren también a ti, te va a invadir una sensación tan extremadamente fuerte de amor y de energía positiva, que se va a sobreponer a todo lo que vivas a partir de entonces. Descubrirás una forma más profunda, intensa y real de comunicarte con los seres vivos de este planeta como nunca hubieras imaginado, y eso, es lo que a partir de entonces, podrás llamar tu VIDA.”

Así me ha pasado a mí, así lo he vivido y así me encanta contároslo.

No puedo dedicar el post a nadie en concreto porque tod@s los que, de una manera u otra, habéis formado parte de esta experiencia, tenéis vuestro papel y, de tod@s y cada un@ de vosotr@s, he aprendido mucho, así que sólo os puedo dar las GRACIAS por ayudarme a crecer y a seguir difundiendo el amor, GRACIAS.

Vídeo 1

Vídeo 2

Vídeo 3

La vida se expresa en la Andorra Ultra Trail Vallnord

La vida es así.

Pero no así como nos dicen que es, sino así, como sentimos que es.

¿Cómo? Pues un constante bombardeo de emociones y sentimientos que solemos intentar evitar, ocultar o gestionar de la manera más “políticamente correcta” para que se nos note lo menos posible lo que estamos sintiendo, que lo que está pasando nos hace latir el corazón, que nos afecta lo que vemos y que nos conmueve. Y, a menudo, vamos acumulando emociones no expresadas y vamos viviendo, sin vivir de verdad.

Solemos hacerlo así, pero, por suerte, hay ciertas circunstancias que “nos superan” y nos cuesta disimular. Sí, ¡por suerte!. Por suerte porque, aunque también hay gente que tiene más facilidad, la mayoría vivimos bajo una apariencia imperturbable que se destapa cuando… ves el nacimiento de tu primer hijo, se casa un ser querido, recibes una noticia inesperada…  o cuando practicas un deporte que te acerca al límite de lo que creías que podrías soportar.

El deporte, para mí, es el mejor aliado para expresar sentimientos. Queramos o no, el hecho de esforzarnos, de activar la energía de todo el cuerpo, de tener que estar conectando la mente con otra “cosa” que no sea “lo que tengo que hacer” sino lo que necesito hacer para: conseguir saltar más alto, devolver esta bola, nadar más rápido o aguantar unos pasos más, nos obliga a dejar los prejuicios y abrirnos a lo que nos pasa por dentro. Si ya tengo suficientes problemas para seguirme moviendo, no puedo pensar en otras cosas. Lo hago, y punto. Lo siento, y punto. Lo vivo, lo disfruto, lo transmito, y permito que el tsunami de emociones me lleve dónde quiera, y punto, no tengo muchas alternativas.

Estos días, en Andorra, he visto exactamente lo que os acabo de explicar. He visto alegría, he visto pena, he visto amor, he visto rabia, he visto dolor, he visto pasión, he visto empatía y solidaridad… he visto, en definitiva, como se expresa la vida, como nos expresamos los seres humanos. Estos días, he tenido la suerte de ir a la Andorra Ultra Trail Vallnord y me ha fascinado.

La Andorra Ultra Trail Vallnord es una de las pruebas más destacadas del calendario internacional de trail running (carreras de montaña) y destaca por su belleza y su tecnicidad. En esta octava edición, la competición presentaba cinco pruebas, todas ellas con salida y llegada en Ordino, que atraviesan los picos y valles más destacados de la zona, incluyendo el “Valle de Madriu”, declarado patrimonio mundial por la UNESCO. Las pruebas eran: “Ronda dels Cims” de 170km, “Mític” de 112km, “Celestrail” de 83km, “Maratón de las cumbres” de 42,5km y “Solidaritrail” de 10km. En todas ellas muchísimos participantes y, en todas ellas, muchísima emoción.

Una organización impecable, un equipo de voluntarios que durante 4 días ha dado todo y más para que la competición sea una realidad y unos participantes dignos de reconocimiento, sean de la categoría que sean, nos han demostrado a todos que, ponerse un reto y llevarlo a cabo, (aunque por causas imprevistas no se pueda terminar), es una muestra de amor propio y voluntad de crecimiento magistral.

Y sí, lo más destacable es el esfuerzo, la superación, la solidaridad, la integración… pero lo que más quiero destacar yo, es el amor. Lo que más he visto estos últimos días es amor. Amor por todas partes. Porque detrás de todos estos valores está el amor: el amor de voluntarios como Albert, de 63 años, que se pasa 3 días haciendo vivac en el “Coma Pedrosa” sólo para animar y guiar a los corredores con su gaita cuando llegan en la cumbre y, como él, todos los chicos y chicas que están en los puntos de avituallamiento, en el de salida y llegada, los que acompañan a los discapacitados, el personal de la Cruz Roja… dedicar 4 días de tu vida a hacer posible un evento así, es un acto de amor, un gran acto de amor.

He visto amor en todo el personal de la organización, he visto gente implicada trabajando con una sonrisa e intentando hacer lo mejor posible su trabajo, preocupándose para que todo salga bien y ayudando en todo momento cuando hacía falta…

He visto amor entre los participantes. Aquel amor que nace del respeto, del respeto por ti mismo, por los demás y por la naturaleza que te rodea. Aquel amor que es sinónimo de entrega, que está dispuesto a dar la mano al compañero/a de carrera en cualquier momento y aquél que, habiendo hecho un esfuerzo físico difícil de imaginar para la mayoría de personas, tiene más presente que nunca a la familia y los amigos. He visto como, sin importar las horas que hayas estado sufriendo ni si te encuentras mejor o peor, al terminar, todo el mundo buscaba a sus seres queridos. Como, todo lo que los participantes habían hecho, tenía sentido porque lo podían compartir con quienes más lo deseaban, he escuchado: “Durante la carrera he pensado muchas veces en abandonar, pero he acabado por ellas” (sus hijas).

He visto besos, abrazos y lágrimas que nacían del corazón y, así como lo he visto yo, quiero que lo veáis vosotros, y así como he llorado yo, espero que os emocionéis también vosotros.

En el inicio del post tenéis el vídeo sobre mi experiencia en la Andorra Ultra Trail Vallnord.

Recomendable 100% si eres deportista y quieres un gran reto, recomendable 200% si quieres disfrutar unos días de la belleza de la naturaleza y de las emociones humanas y de paso, hacer una marcha popular.

Como dice Kenichi Yamamoto al final del vídeo, “Viva Andorra, ¡sois cojonudos!”

Quiero agradecer especialmente a todo el equipo de comunicación de Lymbus el hecho de haberme dado esta oportunidad y dedicar el post a los compañeros de prensa que conocí estos días. ¡Gracias a tod@s!.

Masia la Garriga de Castelladral

Paz.

Paz interior.

Paz en el espíritu.

Hay pocos lugares que puedas visitar y te hagan sentir, en cada parte del cuerpo, la sensación de que todo es perfecto. Aunque no estés en tu mejor momento, aunque tengas mil cosas en la cabeza, aunque creas que hay cosas importantísimas en la vida… llegas a la Masía La Garriga y, en un instante, la energía de la vida se encarga de hacerte recordar quién eres y porqué estás en este mundo. No hace falta que hagas ningún esfuerzo, no es ninguna experiencia extraña que sólo algunos puedan sentir… es, la vida.

La vida, todos estos años que vivimos en este planeta, corriendo todo el día de arriba a abajo, preocupándonos, intentando que todo sea de una manera concreta y sufriendo por ideas y objetivos que ni siquiera deseamos, es, en realidad, esto: disfrutar de los sentidos, sentir la naturaleza, la energía de los seres vivos y de las cosas que te rodean, apreciar cada momento, aprender de quien más sabe, ayudar a todas las personas que puedas y amar, por encima de todo, la vida consiste en amar.

Parece mentira que, todo esto tan fantástico, que tanto nos llena y que da verdadero sentido a nuestra existencia, lo olvidemos y seamos capaces de cambiar nuestros valores por otros materiales, por el egoísmo, por la autosatisfacción… Y aún me parece más mentira que, en 5 minutos, seamos capaces de recuperarlo. Un estímulo exterior, unas imágenes, las palabras de alguien, un paisaje, un recuerdo…  y todo vuelve a su sitio.

Es exactamente eso lo que pasa cuando vas a la Masía de Castelladral, la vida te habla. Se comunica contigo aunque no quieras, no puedes hacer nada, te absorbe, te pone en tu lugar, te recuerda qué haces en este mundo. La sientes en el maravilloso bosque que rodea la casa, en los jardines, en las paredes de una masía que lleva en pie desde la Edad Media y que ha visto pasar generaciones y generaciones de familias, en las botas de aceite y de vino centenarios que aún se conservan, en el mobiliario, el suelo y en todos los objetos decorativos que están también vivos dentro de cada habitación. Todo está vivo aquí. Todo tiene energía, una energía positiva que te atraviesa, que te haría llorar de alegría a cada instante, es la vida, sin duda hay alguna magia divina especial que te comunica que esto es la vida.

Hay un ingrediente, además de todos estos, que es el que permite que todo suceda, el amor. El amor en su máxima expresión, amor para hacer las cosas bonitas estéticamente, amor para cuidar de las plantas y de los animales, amor por cada persona que viene a la Masía y, como protagonista total, el amor de la familia. Hace unos años, gracias a una mujer maravillosa a la que siempre querré con todo el corazón, descubrí cómo era ese amor. Descubrí que el amor de la familia es aquel que siempre apoya, que no juzga sin escuchar, que intenta siempre agradar en todo lo que hace y que, por encima de todo, intenta siempre cuidar y hacer sentir bien a todos sus miembros. Es un amor generoso, que disfruta cuando tú disfrutas, que nunca desfallece y que siempre puedes contar con él. Esto es exactamente lo que me transmitió Núria, la hija de los impulsores de este mágico proyecto, cuando hablamos. Nada de lo que he explicado tendría sentido, ni sería tan de verdad, si detrás no hubiera su familia. Su padre y su madre soñaron y crearon desde cero todo esto que os he contado, y eso, amigos míos, sólo se hace con amor, con amor del bueno, con ese amor generoso que he descrito.

Así mismo nos lo explica Núria en la página web de la Masía: “La Garriga simboliza en cierto modo nuestros valores como familia: el amor por la naturaleza, la delicadeza de las pequeñas cosas, la excelencia, la entrega y dedicación, el silencio, la pasión por la cocina y la alimentación sana, la simplicidad, la constancia, el respeto por las personas y nuestro entorno, la unión y el reencuentro familiar. “ Y así es como el visitante, el invitado, lo recibe.

Es fácil notar, por ejemplo, que las baldosas de las terrazas han sido hechas a mano, en este caso por el amor de otra familia, la Familia Borrell,  que el padre de Nuria pasó horas dibujando e imaginando el espacio, sientes también como su madre se dedicó, como si escogiera las telas para las habitaciones de sus nietas, a elegir colchas y cortinas con el amor de una madre y notas como, todos los elementos de la habitación donde duermes, han sido hechos especialmente para este espacio. Pinturas de Paula Bonet, Joana Santamans, Andreu Buenafuente y Bernard Vichet hechas con el amor del artista, hacen de cabezal de cama guardando para que tengas felices sueños…¡¿qué más se puede pedir?!

Bueno, de hecho sí hay algo más que puedas pedir, pasar uno de los días más importantes y bonitos de tu vida en este entorno. Un entorno que derrocha belleza por todas partes, un entorno que promete no cambiar nunca, serte siempre fiel, escucharte siempre, un entorno de ensueño para decir: “Sí, quiero”. La Garriga de Castelladral es un lugar de ensueño para casarse y así nos lo demuestran todas las parejas que cada año lo hacen. Una ceremonia en el bosque, en el prado… es realmente un cuento hecho realidad y, lo mejor de todo, es que puedes vivirlo cuando quieras. Visita el blog de la Masía y podrás ver ejemplos preciosos difíciles de expresar con palabras.

Pues así fue mi tarde, así conocí a un lugar al cual me iría a vivir mañana mismo, así conocí a una persona con la que espero seguir teniendo relación para siempre, así me emocioné imaginando cómo, en estos 6 siglos de historia y después de haber vivido tanto, esta tierra y esta casa son capaces de transmitir tanta belleza, así llené mis reservas de energía positiva y así me lo pasé de bien, en el columpio, con mi nueva amiga, como si tuviéramos 5 años.

Os recomendamos ir a la Garriga de Castelladral, es una inversión espiritual 100% necesaria.

GRACIAS.