El cuento de I Believe in Dreams

Este es uno de esos cuentos que va con música de fondo, así que, por favor, deja que vaya sonando la música a volumen bajito mientras lees. Haz clic aquí ->

Érase una vez y mentira no es…

Que en un país lejano vivía una niña con el pelo rizado, con rizos suaves y fuertes, los ojos profundos y curiosos y la piel de color marrón. Vivía con su familia, iba al colegio y le gustaba la música, bailar y jugar con sus peluches.

 Inventaba historias, imaginaba viajes, soñaba con descubrir el mundo y tenía una alegría interior como pocas veces hayas visto. Nada era imposible, no existía el no, sentía que tenía la capacidad de hacer todo lo que quisiera en el futuro… todo lo que se propusiera. Hacía conciertos con cantantes famosos en su habitación, sus juguetes vivían peripecias extraordinarias y, de vez en cuando, miraba películas con mucha curiosidad por todo lo que les pasaba a los protagonistas.

Poco a poco la vida fue pasando y aquella niña que lo veía todo posible, comenzó a tener dudas. Empezó a escuchar que había cosas muy difíciles de conseguir, que esto y aquello no se puede hacer y que, por el contrario, se debe hacer esto y lo otro. Que, en la vida, normalmente, no puedes hacer lo que deseas y que te tienes que conformar con lo que te viene, que tienes que buscar un camino seguro y que, cuanto antes sepas cuál es, mejor. Escuchó que no te puedes fiar de la gente, que casi todo el mundo va a la suya, que amigos en la vida hay muy pocos, que la gente es egoísta, que tienes que vigilar siempre allí donde vas porque es posible que te pasen cosas malas, que estos hechos se deben ir asumiendo y que no tiene ningún sentido sentirse mal al descubrirlos ni tener pena y, por supuesto, mucho menos llorar.

Así fue creciendo, viviendo experiencias, la verdad es que diría que todas fueron positivas, porque, incluso las malas, a la larga son buenas, y fueron pasando los días y los años.

De pronto, y gracias a que nunca hizo callar su voz interior, un día volvió a encontrar el camino. Mejor dicho, una persona muy especial le dio la mano y le dijo: “Puedes ir por este camino, si quieres.”

El camino hacia la libertad de pensamiento, hacia la libertad de acción, hacia las emociones libres… hacia la libertad de vivir: “No será un camino seguro ni es posible saber qué te pasará, pero seguramente te pasará todo lo que tú quieras.”

Lo más fascinante de todo es que, como si se tratara de una película americana de éstas en las que la raza humana está casi extinguida pero al final el protagonista descubre grupos de seres humanos que han sobrevivido a los desastres naturales como por arte de magia, la (ahora ya) chica, comenzó a descubrir muchas otras personas que pensaban de esa manera. Que había libros, artículos, vídeos, un montón de gente que hablaba de lo que su espíritu había estado gritando desde dentro de su pecho tantos años.

Y eso la hizo muy feliz.

Sin embargo, lo que la hizo más feliz, fue poder reencontrarse con esa niña, poder volver a hablar con ella y prometerle que nunca más le fallaría, que nunca más dejaría de creer en sí misma y que, juntas, llegarían donde quisieran, que lo que ella había redescubierto intentaría sin cesar que mucha otra gente lo redescubriera, que uno de sus objetivos a partir de ahora sería compartir esta felicidad con los demás y que trabajaría día a día para buscar ejemplos de personas que vivían con el espíritu libre y abierto, que eran muy, muy felices … y que no tenían miedo.

Y así continuarán pasando los años y lo que pasará a partir de ahora ya lo veréis vosotros mismos… Y todo esto es tan cierto que quizás nunca ha pasado… y colorín colorado, este cuento se ha acabado, si quieres que te lo cuente otra vez cierra los ojos y cuenta hasta tres.

Este es el cuento de I Believe in Dreams y se ha terminado pero continúa, continúa cada día en este blog, sigue cada día con las historias que compartimos. Aquí hablamo de voluntades, de emociones, de sentimientos, de energía desbordante, de pasión, de alegría, de confianza… Aquí sólo existe el espíritu, el amor, la energía nos rodea.

Y, ¿qué es esto? Todo esto es I Believe in Dreams. Todo esto es lo que pretendemo desde el blog, todo esto es lo que quiero contagiar, todo esto es lo que da sentido a mi vida.

Este pequeño cuento ha surgido de la inspiración de “La Contra de la Vanguardia” de hace ya varios años. Ha surgido porque os quería explicar cómo se inició el proyecto y lo quería ligar con palabras del Doctor Bruce Lipton.

Doctor en biología molecular y contrario a las teorías neodarwinistas de la evolución y la influencia de los genes en la evolución de la especie, pero, sobre todo, en la vida del ser humano, Bruce Lipton nos dice que:

“Me enseñaron que los genes controlan la vida, que en ellos se inscriben todas nuestras capacidades y características, pero es falso.

¿Del todo?

No somos víctimas de nuestra genética, en realidad es el ADN el que está controlado por el medio externo celular.

¿Qué significa eso?

La célula es la vida. Hablar de una célula es como hablar de una persona. Nosotros recibimos la información a través de los cinco sentidos y las células reciben las señales del entorno a través de los receptores que captan la información. El ADN es controlado por señales que vienen desde fuera de la célula, incluyendo mensajes energéticos de nuestros propios pensamientos, tanto los positivos como los negativos.

Tenemos el poder de cambiar todo lo que queramos tanto de nosotros como de nuestros entorno, solo hace falta que lo deseemos de verdad y estemos dispuestos  a esforzarnos por ello.

¿La creencia?                                       

Eso parece. Al igual que los pensamientos positivos y el efecto placebo afectan a nuestra biología, existe el efecto nocebo: si crees que algo te hará daño, acabará por hacerte daño. Henry Ford decía que tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, tienen razón. Si eliges vivir un mundo lleno de amor, tu salud mejorará.

¿Y eso por qué?

La química que provoca la alegría y el amor hace que nuestras células crezcan, y la química que provoca el miedo hace que las células mueran. Los pensamientos positivos son un imperativo biológico para una vida feliz y saludable. Existen dos mecanismos de supervivencia: el crecimiento y la protección, y ambos no pueden operar al mismo tiempo.”

No es una fórmula de la felicidad, es una manera de vivir, son unas creencias. Si consigues compartirlas harás feliz a mucha otra gente y, por supuesto, lo serás tú también mucho más.

“Y las creencias inconscientes pasan de padres a hijos.

Así es, los comportamientos, creencias y actitudes que observamos en nuestros padres se graban en nuestro cerebro y controlan nuestra biología el resto de la vida, a menos que aprendamos a volver a programarla.

¿Cómo detectar creencias negativas?

La vida es un reflejo de la mente subconsciente, lo que nos funciona bien en la vida son esas cosas que el subconsciente te permite que funcionen, lo que requiere mucho esfuerzo son esas cosas que tu subconsciente no apoya.

¿Debo doblegar a mi subconsciente?

Es una batalla perdida, pero nada se soluciona hasta que uno no se esfuerza por cambiar. Deshágase de los miedos infundados y procure no inculcar creencias limitadoras en el subconsciente de sus hijos.”

Si has leído rápido aún no se habrá acabado la canción del principio, párala mejor para ver el vídeo. 🙂

Estas imágenes resumen perfectamente los sentimientos que experimentas una vez eres capaz de abrirte a las emociones, al mundo. Además, para mí, es una escena preciosa.“Pasión, alegria, amor, complicidad, confianza, ilusión” y es por todo ello que merece la pena vivir.

Gracias por leer nuestro cuento, puedes explicarlo a quién quieras.

Así cambió mi vida

Es un golpe. Es el golpe más fuerte que podrán darte nunca sin que nada ni nadie te toque. Cambian tu prioridades, tu horizonte, la vida se para. Se para y no hay nada que la pueda hacer avanzar. El tiempo se detiene literalmente y sientes un vacío por dentro como si tuvieras un agujero negro en el pecho que se tragara toda tu energía.

Nunca volverás a ser la misma persona.

Por suerte, nunca volverás a ser la misma persona.

Digo por suerte, porque a partir de ahora te querrás más, te cuidarás más, te entenderás y te respetarás más, y lo mismo harás con los demás. Cuando te dan una mala noticia relacionada con la salud de un ser querido, es un golpe, pero si la noticia es sobre tu propia salud… es difícil. Es difícil de asumir, de aceptar, de llevar… Pero, una vez pasas por todas las fases y llegas a la de superación, tienes la fuerza de un tren imparable.

Así conocí, el pasado miércoles 27 de mayo de 2015 en la UPF School of Management, a Álex Galdeano. Álex era un chico normal, con estudios y ambición profesional, con pareja, con una vida estable. Un día, sin embargo, las cosas cambiaron. El primer síntoma lo notó una noche en el camp nou viendo un partido del Barça: de repente había dos Puyols, dos Piqués… algo no iba bien. Empezaba a ver mal, doble. Porque somos así y siempre queremos tener una explicación para todo, Alex comenzó a pensar que tenía estrés. Cansancio, estrés, nervios, la presión del nuevo cargo en el trabajo…

No nos escuchamos. Estamos tan acostumbrados a no parar, a tener que dar siempre el % más alto que podamos que una de las frases que pronunciamos con más orgullo sobre nosotros mismos es: “Sí, sí, yo he ido a trabajar muchos días con fiebre”. Y nos parece fantástico, nos parece fantástico exigirnos más de lo que podemos dar y no cuidarnos como deberíamos.

Esto es lo que hizo Álex, seguir como si nada y adentrarse plenamente en la fase de negación. Esta fase es aquella que pasas de los reproches a ti mismo por no llegar a hacer las cosas como quisieras, a la frustración porque notas que a pesar de los esfuerzos no puedes, no lo consigues, no estás bien.

Es una fase autodestructiva.

No sé en qué momento de nuestra vida nos perdimos la clase en la que explicaban que lo primero somos nosotros mismos y nuestra salud. Bueno, de hecho quizá sí lo hemos oído alguna vez, pero nunca sale en un examen, nunca te hacen hacer prácticas, nunca te valoran el trabajo hecho… no entra en el temario de la vida y, sin duda, no ayuda a subir nota ponerlo en práctica. Así pues, además de no encontrarte bien, te vas maltratando psicológicamente hasta que llega el día en que, irremediablemente, tienes que ir al médico. Aquí, según tengas más o menos suerte y según si lo que te pasa es más o menos común, tardarás mucho o poco tiempo a pasar por La Visita.

La Visita de la que hablamos, es aquella que no olvidas nunca más. Es la puedes recordar cada palabra que pronunció el médico, los gestos de su cara, los de tu acompañante… es así, se te queda grabado.

“Síndrome del seno silente” le dijeron a Álex.

A partir de aquí, y con la tranquilidad de tener un diagnóstico, y digo tranquilidad porque por un momento es lo que sientes, por muy doloroso que sea, pasamos por la ira y la rabia hasta llegar a la resignación. “No lideraba mi vida”, “no tenía un objetivo claro, ni un camino”.

Anna, la mujer de Álex, y me permito citarla porque así lo hizo él a lo largo de toda la conferencia, fue en este momento el punto de apoyo y la guía que él necesitaba y de donde sale la idea del “Liderazgo racional”. En estos momentos de la vida en que solos no nos vemos capaces de salir adelante, siempre necesitamos una Anna. Una Anna que tome las riendas y nos diga “basta ya, ¿sabes que vamos a hacer?”, una Anna que nos ame tanto que sea capaz de poner por delante nuestra lucha y posible recuperación a su pena, dudas y miedo, una Anna, un líder.

Álex nos definió el liderazgo racional como el hecho de analizar la situación en la que te encuentras y ser capaz de buscar un camino, una dirección, que te lleve allí donde quieres llegar. Liderar tu vida es no dejarte llevar, ni por lo cotidiano ni por el desengaño o la lástima por ti mismo en los momentos difíciles, es dar un golpe en la mesa y decir: ¡basta! Y empezar a ir en la dirección correcta. En su caso, su líder fue Anna, Anna lo supo poner en su sitio.

El proceso de lucha y de más o menos éxito, desgraciadamente, a veces no va como quisiéramos, pero lo que es seguro es que el camino es éste.

Entonces pasó por un largo proceso de recuperación en el que la disciplina y el valor jugaron un papel muy importante y ahora tenemos la suerte que nos lo puede explicar y dar buenos consejos sobre cómo afrontar una situación de este estilo, pero sobre todo, sobre cómo vivir la vida.

Hay unas palabras que quisiera destacar especialmente: “Siempre hay que tener una actitud positiva, podemos luchar contra lo que sea, no tenemos límite, pero siempre necesitamos un equipo detrás, solos no podríamos conseguir nada. Vive la vida cambiando el círculo vicioso que te domina por un círculo virtuoso donde cada cosa que hagas te llene y no dejes de ponerte pequeños objetivos. Los pequeños objetivos, los pequeños pasos, son los que te llevarán lejos. “

Gracias a todos los que compartís vuestra experiencia. Gracias a todos los que nos demostráis cada día que la vida vale la pena y que tenemos una fuerza interior ilimitada. Gracias a #canyaalcancer, y a todas las iniciativas que cada día comenzáis para contarnos vuestras historias. Gracias por no dejar de creer nunca, gracias por “don’t give up”.

Este post es un agradecimiento a Álex Galdeano por la conferencia y quiere ser también un pequeño grano de arena más para estar al lado del alma de Albert López y de su entorno, y un clamor desde el fondo de nuestro corazón para no dejar nunca de #viviracontracorriente.

Rest your head
You worry too much
It’s going to be alright
When times get rough
You can fall back on us
Don’t give up
Please don’t give up

Sin esta canción este post tendría mucho menos sentido, me fascina que todo el vídeo estén abrazados, es la mejor imagen y la mejor canción para terminar.

Gracias.

Vivir aquí y ahora: come, reza, ama.

Perspectiva: conjunto de circunstancias personales y sociales que rodean a una persona y que influyen en su percepción o en su juicio hacia los demás o hacia ella misma.

Todo lo miramos con perspectiva para verlo mejor: encuadrar una fotografía, como queda el cuadro colgado en la pared, la mesa puesta, la ropa que nos probamos… A menudo necesitamos “estar fuera” para descubrir que hay “dentro “, tan fuera tan fuera, que incluso necesitamos salir de casa.

No importa si son dos días, dos meses o dos años, el tiempo depende de cuántas cosas tengamos que ver, descubrir o cambiar, lo importante es tener perspectiva y ser capaz de analizar todo lo que nos rodea.

Es como cuando en las películas no dejan que un policía o un abogado se encargue de un caso en el que está “emocionalmente implicado” (siempre me ha gustado esta frase), así nos pasa también a nosotros. Cuando estamos demasiado emocionalmente implicados con lo que sea, no acostumbramos a hacer ni buenos juicios ni buenas reflexiones… Cuando las emociones nos superan nos bloqueamos y es fácil caer en “la vida del autómata”. La vida del autómata es cuando empezamos a actuar por inercia, hacemos lo que se supone que debemos hacer, nos pasamos el día repitiendo los mismos pensamientos, haciendo las mismas cosas… pero no sentimos. Repetimos, repetimos, pasan las horas, los días, pero no pasa nada más, no hay emociones, no hay sentimientos. Bueno, si los hay, los de culpa, miedo, pena, rencor …

Este post lo han inspirado: varias conversaciones con amigas, la película “Eat, pray, love” y un fantástico post de Mercè Roura “El poder de tus pensamientos”. Por esas cosas de la vida, todo ello ha coincidido en el tiempo y  ha adquirido un significado y un valor aún mayor del que tenían por separado.

Mercè Roura es una periodista que para mí, ahora mismo, tiene uno de los mejores blogs sobre temas emocionales y de coaching personal que hay. No es un blog profesional sobre el tema, pero tampoco es necesario. Para hablar con el corazón abierto sobre los sentimientos, la vida y las prioridades personales, hay que tener una gran sensibilidad por las emociones, la necesidad interior de descubrir el porqué de nuestros actos y pensamientos, pasión por comunicarlo y transmitir a los demás lo que vas descubriendo tú mismo y, sobretodo, arte para escribirlo tan bonito como lo hace ella. Os recomiendo muchísimo que entréis en su blog y leaís el primer post que encontréis, todos son interesantísimos.

Lo que nos ayuda a cuadrar el círculo es, en este caso, el post “El poder de tus pensamientos”. Este post es una sucesión de afirmaciones 100% ciertas de las cuales quiero destacar algunas que van muy bien con la película “Eat, pray, love” donde, la protagonista, después de pasar por varias experiencias emocionalmente duras y no saberlas gestionar adecuadamente, acaba por convertirse en un autómata emocional y decide irse a viajar por el mundo para tratar de encontrar respuestas a todo lo que le hace sentir mal.

El primer punto es renacer de las cenizas. Si el primer paso es aceptarlo, lo mejor que podemos hacer es aceptarlo cuanto antes. ¿Aceptar qué? Que a veces hay tantas cosas que nos han condicionado, reprimido y afectado, que no nos sentimos bien, de hecho, nos sentimos muy mal. La buena noticia es que ese es el punto en el que podemos decir basta y empezar el verdadero cambio.

Mercè, en su post, nos dice: “Pensamos demasiado. Y cuando alguien piensa demasiado las cosas, tiende a tergiversarlas en su cabeza cansada de ir y venir sobre el mismo dilema.

Si lo que piensas no te hace mejor, no lo pienses más. Razónalo, saca el fruto y lanza la cáscara a la basura y deja que el aprendizaje te permita evolucionar hacia otras ideas que pueden serte más útiles y provechosas para crecer.
Focalizarse en pensamientos constructivos: poner nuestra cabeza a trabajar para nosotros.”

Centrarnos en lo que nos puede dar provecho, cuidar nuestros pensamientos, no obsesionarnos, dejar fluir los sentimientos y permitir que el universo entre dentro nuestro y nos llene de amor… Eso mismo nos dice la siguiente escena de la película que os quiero destacar.

Una vez somos conscientes de qué es lo que no nos permite disfrutar al 100% de la vida y de las emociones, es el momento de afrontarlo y solucionarlo.

“No pensar una y otra vez en el dolor que sentimos cuando nos dejaron solos, perdimos un trabajo o rompimos una relación, sino en la forma en que podemos paliar ese dolor. Y, sobre todo, cómo cambiar ese escenario para que sea mejor para nosotros.”

Lo mejor que podemos hacer es dejarlo ir: una persona, una frustración, una pena, un mal recuerdo… Abrazarlo como hace Julia Roberts, sentir y revivir durante un instante la situación, dedicarle unas palabras, despedirnos, y asegurarnos de que nunca más volverá a afectarnos. Es un acto totalmente necesario cuando nos queremos liberar de un peso que llevamos en la espalda, digamos adiós, soltemos el globo, dejémosle marchar….

“Cada minuto que no notas que vives es un minuto que se escapa.
Mejor hacer callar un rato a nuestros pensamientos y actuar, sentir, vivir… Si piensas mal, tanto en cantidad como en calidad, seguro que no aciertas…
Hay una idea que siempre me ha dado vueltas en la cabeza (y en este caso en positivo)… Si podemos llegar a hacernos tanto daño con nuestros pensamientos, estoy segura de que también podemos hacernos mucho bien. El poder es nuestro…”

Tenemos el poder. Tenemos el poder de cambiar todo lo que queramos. Sólo hay que tener el valor y la fuerza para afrontar nuestros miedos y estar dispuestos a descubrir y aceptar todo lo que venga en el futuro. La mejor reflexión, la última escena.

Así pues, con el ejemplo de Julia, las inspiradoras frases del post de Mercè y un poco de reflexión, tenemos todos los elementos para empezar a cambiar lo que no nos acabe de permitir vivir plenamente aquí y ahora.