Crónica del viaje a California

Hay cosas en la vida que tienes que hacer.

Un día la idea empieza a germinar en tu cabeza, a veces se presenta como un pequeño reto, como un sueño lejano, como una locura… pero ahí está. Ahí está y ahí se quedará hasta que lo hagas realidad. Lo podrás ir tapando bajo “necesito mucho dinero”, “ahora no es el momento”, “no tengo con quién hacerlo”, “más adelante ya veremos” y toda la lista de escusas que hemos aprendido a poner a nuestras pasiones… pero ahí se quedará. Que florezca o se pudra, depende sólo de nosotros mismos. Depende de cuán lejos necesites apartarte de los convencionalismos, de lo fuerte que grite tu alma para que te muevas… y de lo que hayas aprendido a dudar de tus pensamientos y tus miedos que lo lleves a cabo o no, pero, de nuevo, ahí estará…

En mi vida, sin duda, habrá un antes y un después de ESTE viaje. ESTE viaje, es el que he hecho este pasado mes de agosto de 2016, a California, yo sola.

Antes, porque siempre había querido ir a Los Angeles. No sé realmente cómo explicarlo, pero había algo que me decía que tenía que ir, que ese lugar y yo estábamos conectados de alguna manera… Y después… después por todo lo que veréis a continuación.

Hay muchas experiencias, historietas y vídeos, que me ha sido imposible incluir en estos tres capítulos de resumen del viaje, pero todos los podría resumir en la siguiente reflexión:

“Ábrete, date, entrégate al mundo, entrégate a la vida y a las personas que encuentras por el camino con el corazón abierto y deja que tu intuición de te guíe. Nada puede salir mal si te relacionas con los demás desde el corazón, porque sí, de todo se aprende, pero sobretodo, en cuanto empieces a ver cómo los demás se abren también a ti, te va a invadir una sensación tan extremadamente fuerte de amor y de energía positiva, que se va a sobreponer a todo lo que vivas a partir de entonces. Descubrirás una forma más profunda, intensa y real de comunicarte con los seres vivos de este planeta como nunca hubieras imaginado, y eso, es lo que a partir de entonces, podrás llamar tu VIDA.”

Así me ha pasado a mí, así lo he vivido y así me encanta contároslo.

No puedo dedicar el post a nadie en concreto porque tod@s los que, de una manera u otra, habéis formado parte de esta experiencia, tenéis vuestro papel y, de tod@s y cada un@ de vosotr@s, he aprendido mucho, así que sólo os puedo dar las GRACIAS por ayudarme a crecer y a seguir difundiendo el amor, GRACIAS.

Vídeo 1

Vídeo 2

Vídeo 3

Escuchar a Sergi Torres sí es interesante

“Observa las olas del océano. Cuanto más alto sube la ola, más profunda es la caída que sigue. En un momento dado eres la ola: al momento siguiente eres el vacío que le sigue. Disfruta de ambos; no te hagas adicto a ninguno de los dos. No digas “Me gustaría estar siempre en la cumbre”; no es posible. Observa simplemente los hechos, no es posible. Nunca ha ocurrido y nunca sucederá. Simplemente es imposible, no está en la naturaleza de las cosas. Entonces, ¿qué hacer?. Disfruta de las cumbres mientas duren, y luego disfruta de los valles cuando vengan. ¿Qué hay de malo en los valles?, ¿Qué hay de malo en estar abajo? Es una relajación. Una cumbre es una excitación y nadie puede existir constantemente en una excitación”.

OSHO, Returning to the Source, cap. 4

Sí, no es un texto fácil de aceptar.

Del mismo modo que no son fáciles de aceptar los momentos valle, no aceptamos que nos digan que los intentemos gestionar de otra forma que no sea con el drama al que nos hemos acostumbrado.

Pero sí es cierto, que, probablemente cansado/a de dramas y de sentir como se suceden uno tras otro, un día empiezas a plantearte cosas, ideas, pensamientos… incluso tu propia visión de lo que se supone que es la vida. Y ese día, o una vez ya tienes el camino un poco más avanzado, conoces a Sergi Torres. Ves un vídeo suyo en facebook porque que otra persona lo compartió, entras en su canal de Youtube, lo vas a ver al Teatro a uno de sus encuentros mensuales… y acaba de enterrar todas las dudas que tenías. Las dudas sobre ti mismo/a, sobre el amor, sobre la vida, sobre el ego, sobre esa incansable voz que oímos cada día en nuestro interior recriminándonos lo que hacemos mal, lo que comemos de más, el poco caso que nos hacen…

Así pues, si todavía estás en “fase drama” y te gusta llorar ante el espejo, como hacía yo, literalmente, cuando era pequeña, tal vez no sea este tu post, o quizás sí, y espero sea el catalizador para que dejes de estar ahí. En todo caso, Sergi es lo que comunica, y no digo “intenta”, porque él no intenta hacer nada, él comunica cómo vive las cosas y si tú puedes sacar algo de provecho, fantástico.

Vamos por partes, lo primero que os quería contar de él es que tiene un libro que os recomiendo mucho, “Saltar al vacío”, donde él mismo destaca “Se trata de ser honestos, no ser “espirituales”” y donde nos hace reflexionar sobre la vida y la experiencia de lo que significa ser un ser humano. Sergi también colabora con el programa “L’ofici de viure” de Catalunya Ràdio, le podéis ver una vez al mes en el Teatro Regina en estos encuentros que antes os contaba donde, de forma distendida e interactuando con todos los que quieran, nos muestra los mecanismos que utilizamos para no vivir en el presente.

Y por último, y para que lo podáis empezar a descubrir ahora mismo, está su canal en Youtube. Allí están la mayoría de los encuentros en el teatro y otros encuentros que hace cuando viaja por el mundo.

Echadle un vistazo.

Estas reflexiones y otras forman parte de la película que también hizo y que podéis ver a su propia web, también os la recomiendo.

“Puede que te sientas bastante removido ahora mismo, como si la tierra estuviera moviéndose bajo tus pies. Tu sentido de seguridad está siendo desafiado, y la tendencia natural consiste en tratar de aferrarte a lo que puedas. Pero este terremoto interior es necesario y tremendamente importante. Si lo permites, surgirás de las ruinas más fuerte y más disponible para nuevas experiencias.”

OSHO

Los textos del maestro OSHO los pongo últimamente por todas partes, pero es que me gustan mucho y creo que con lo que os estoy contando hoy, quedan muy bien. Este texto que nos habla de los ruinas, me sirve para recordaros que en el post “Vive aquí y ahora: come, reza, ama” encontréis un clip de la película que es maravilloso al respecto de resurgir de las cenizas .

No puedo contaros mucho más de Sergi Torres, porque de hecho, la experiencia de cada uno con él es única y muy personal, así que prefiero haberos puesto aquí como lo podéis encontrar y que vosotros hagáis el resto.

Yo os diría que oírlo me abre el corazón. Me abre la cabeza, me la desmonta, me saca todo lo que hay dentro y, como si fuera un huracán, luego queda todo arrasado y sólo siento una sensación de calma, de paz y de felicidad. De felicidad de ésa que proviene de la tranquilidad interior, de esa felicidad que no puede borrar una sonrisa tonta de la cara, de esta que notas una gran sonrisa en el corazón. Escucharlo me ha hecho sentir viva y me ha hecho reconocer que soy mucho más de lo que creía y sí, tal como dice, él no ha hecho nada, porque todo esto lo he hecho yo sola porque ya era capaz de hacerlo antes de haberlo conocido, pero si escucharlo me ha hecho verlo más claro, el mérito es suyo, ¿no? “Interesaaaante, ¿me acompañan?”.

Mercè Roura, su imprudencia y su primer libro

Mercè Roura es una mujer valiente.

De hecho, todas las mujeres lo somos.

Todas las personas, hombres y mujeres, lo somos.

Os pongo esta imagen del perfil de facebook del desaparecido Wayne Dyer que he leído justo hoy y me ha parecido muy acertada.

La verdad es que cada día tiene mérito todo lo que hacemos. Aunque no luchemos por salir de nuestra zona de confort, aunque nos dejemos llevar por la rutina, que no tengamos ganas ni fuerzas para cambiar nada de lo que nos rodea… tenemos mérito. Tenemos fuerza, tenemos una energía ilimitada, sabemos en nuestro interior que podemos conseguir lo que queramos y, lo hagamos o no, sea o no nuestro momento de cambio, debemos valorar cada día que pasa. Debemos valorar la vida que tenemos y todo lo que somos capaces de hacer.

Tenemos tendencia a compararnos con los demás y es en ese punto donde empezamos a decir “yo no sería capaz”, “mira est@ cuántas cosas hace”, etc, etc y nos empezamos a menospreciar. Somos válidos por todas las capacidades que tenemos, las desarrollemos al máximo o no, así que “Just do” y aprecia lo que ya estás haciendo, el resto vendrá solo. Debemos ser nuestros máximos admiradores, sino, ¿quién lo será?

Pues sí, Mercè Roura es una mujer valiente, como todos nosotros, y ella, además, hace unos años que escribe y abre su corazón a todos los que la quieran leer.

Como la mayoría de fuentes de inspiración la conocí por las redes sociales y sólo leerla una vez, ya me enamoró. Me gusta su estilo claro, directo, sincero. Me gusta sentir que me está hablando a mí, cuando en realidad está hablando de ella, me gusta como me hace sentir después de terminar un post suyo, me gustan las cosas sobre las que me hace reflexionar… se lo he dicho muchas veces y se lo repito, me gustas mucho Mercè. He escrito varios posts a partir de otros suyos, como por ejemplo “Vivir aquí y ahora: come, reza, ama”, y a partir de cada otro nuevo que leo se me ocurriría otro más…

El pasado mes de enero presentó en la Casa del Libro de Barcelona su primer libro, “Amo la imprudencia de mis palabras” y muchísimos amigos y amigas quisieron estar ahí para acompañarla en este acto tan bonito. Fue una presentación muy activa, con preguntas, con reflexiones, con agradecimientos y con la proyección de un vídeo que os quería poner porque me gustó mucho y creo que está muy bien para reflexionar.

A partir de una historia que explica Mario Alonso Puig sobre un sistema, muy cruel y del que estoy totalmente en contra, para cazar monos en Asia, se reflexiona y se hace un paralelismo sobre cómo los humanos dependemos de nuestros miedos.

Todos tenemos “bananas” a las que nos aferramos como si nos fuera la vida, y, la verdad, es la que la vida comienza a partir del momento que somos capaces de soltarlas, a partir del momento en que no las necesitamos para ir hacia delante, que somos capaces de tener la fuerza y la confianza en nosotros mismos como para decir “lo hago y ya veremos”, a partir del momento en que… just do.

No os hablaré mucho más de ella porque quiero que la leáis. Quiero que entréis en su blog La rebelión de las palabras y leáis uno solo de sus posts y, entonces, sabréis de qué os estoy hablando. Gracias Mercè por inspirarnos cada día y por ser tan valiente de abrirnos tu corazón. Podéis seguirla en facebook y twitter también.