La vida se expresa en la Andorra Ultra Trail Vallnord

La vida es así.

Pero no así como nos dicen que es, sino así, como sentimos que es.

¿Cómo? Pues un constante bombardeo de emociones y sentimientos que solemos intentar evitar, ocultar o gestionar de la manera más “políticamente correcta” para que se nos note lo menos posible lo que estamos sintiendo, que lo que está pasando nos hace latir el corazón, que nos afecta lo que vemos y que nos conmueve. Y, a menudo, vamos acumulando emociones no expresadas y vamos viviendo, sin vivir de verdad.

Solemos hacerlo así, pero, por suerte, hay ciertas circunstancias que “nos superan” y nos cuesta disimular. Sí, ¡por suerte!. Por suerte porque, aunque también hay gente que tiene más facilidad, la mayoría vivimos bajo una apariencia imperturbable que se destapa cuando… ves el nacimiento de tu primer hijo, se casa un ser querido, recibes una noticia inesperada…  o cuando practicas un deporte que te acerca al límite de lo que creías que podrías soportar.

El deporte, para mí, es el mejor aliado para expresar sentimientos. Queramos o no, el hecho de esforzarnos, de activar la energía de todo el cuerpo, de tener que estar conectando la mente con otra “cosa” que no sea “lo que tengo que hacer” sino lo que necesito hacer para: conseguir saltar más alto, devolver esta bola, nadar más rápido o aguantar unos pasos más, nos obliga a dejar los prejuicios y abrirnos a lo que nos pasa por dentro. Si ya tengo suficientes problemas para seguirme moviendo, no puedo pensar en otras cosas. Lo hago, y punto. Lo siento, y punto. Lo vivo, lo disfruto, lo transmito, y permito que el tsunami de emociones me lleve dónde quiera, y punto, no tengo muchas alternativas.

Estos días, en Andorra, he visto exactamente lo que os acabo de explicar. He visto alegría, he visto pena, he visto amor, he visto rabia, he visto dolor, he visto pasión, he visto empatía y solidaridad… he visto, en definitiva, como se expresa la vida, como nos expresamos los seres humanos. Estos días, he tenido la suerte de ir a la Andorra Ultra Trail Vallnord y me ha fascinado.

La Andorra Ultra Trail Vallnord es una de las pruebas más destacadas del calendario internacional de trail running (carreras de montaña) y destaca por su belleza y su tecnicidad. En esta octava edición, la competición presentaba cinco pruebas, todas ellas con salida y llegada en Ordino, que atraviesan los picos y valles más destacados de la zona, incluyendo el “Valle de Madriu”, declarado patrimonio mundial por la UNESCO. Las pruebas eran: “Ronda dels Cims” de 170km, “Mític” de 112km, “Celestrail” de 83km, “Maratón de las cumbres” de 42,5km y “Solidaritrail” de 10km. En todas ellas muchísimos participantes y, en todas ellas, muchísima emoción.

Una organización impecable, un equipo de voluntarios que durante 4 días ha dado todo y más para que la competición sea una realidad y unos participantes dignos de reconocimiento, sean de la categoría que sean, nos han demostrado a todos que, ponerse un reto y llevarlo a cabo, (aunque por causas imprevistas no se pueda terminar), es una muestra de amor propio y voluntad de crecimiento magistral.

Y sí, lo más destacable es el esfuerzo, la superación, la solidaridad, la integración… pero lo que más quiero destacar yo, es el amor. Lo que más he visto estos últimos días es amor. Amor por todas partes. Porque detrás de todos estos valores está el amor: el amor de voluntarios como Albert, de 63 años, que se pasa 3 días haciendo vivac en el “Coma Pedrosa” sólo para animar y guiar a los corredores con su gaita cuando llegan en la cumbre y, como él, todos los chicos y chicas que están en los puntos de avituallamiento, en el de salida y llegada, los que acompañan a los discapacitados, el personal de la Cruz Roja… dedicar 4 días de tu vida a hacer posible un evento así, es un acto de amor, un gran acto de amor.

He visto amor en todo el personal de la organización, he visto gente implicada trabajando con una sonrisa e intentando hacer lo mejor posible su trabajo, preocupándose para que todo salga bien y ayudando en todo momento cuando hacía falta…

He visto amor entre los participantes. Aquel amor que nace del respeto, del respeto por ti mismo, por los demás y por la naturaleza que te rodea. Aquel amor que es sinónimo de entrega, que está dispuesto a dar la mano al compañero/a de carrera en cualquier momento y aquél que, habiendo hecho un esfuerzo físico difícil de imaginar para la mayoría de personas, tiene más presente que nunca a la familia y los amigos. He visto como, sin importar las horas que hayas estado sufriendo ni si te encuentras mejor o peor, al terminar, todo el mundo buscaba a sus seres queridos. Como, todo lo que los participantes habían hecho, tenía sentido porque lo podían compartir con quienes más lo deseaban, he escuchado: “Durante la carrera he pensado muchas veces en abandonar, pero he acabado por ellas” (sus hijas).

He visto besos, abrazos y lágrimas que nacían del corazón y, así como lo he visto yo, quiero que lo veáis vosotros, y así como he llorado yo, espero que os emocionéis también vosotros.

En el inicio del post tenéis el vídeo sobre mi experiencia en la Andorra Ultra Trail Vallnord.

Recomendable 100% si eres deportista y quieres un gran reto, recomendable 200% si quieres disfrutar unos días de la belleza de la naturaleza y de las emociones humanas y de paso, hacer una marcha popular.

Como dice Kenichi Yamamoto al final del vídeo, “Viva Andorra, ¡sois cojonudos!”

Quiero agradecer especialmente a todo el equipo de comunicación de Lymbus el hecho de haberme dado esta oportunidad y dedicar el post a los compañeros de prensa que conocí estos días. ¡Gracias a tod@s!.

Y O G A

Etéreo, ingrávido, consciente, poderoso, ligero, fuerte, flexible, agradecido… así es como te queda el cuerpo después de una intensa clase de yoga.

El cuerpo, receptáculo del espíritu, es feliz después de una sesión eminentemente física… pero necesariamente mental. Es feliz por la comunicación que se crea entre estos dos elementos, es feliz porque supera retos, elimina obstáculos, limpia pensamientos, renueva las energías… y te permite conectar contigo mismo como pocas disciplinas lo hacen.

Receptiva, calmada, abierta, activa, despierta, preparada, positiva, tranquila… así es como recibe la mente el ejercicio del yoga.

La mente es feliz después de una clase de yoga. Es feliz porque se libera, se refuerza y relaja, se conecta con la energía superior y crea una unidad más indestructible con el cuerpo después de cada práctica.

Así es, el yoga es vida. Renueva constantemente la energía y te renueva como practicante en cada sesión. Cada sesión es una oportunidad de descubrir algo nuevo sobre ti mismo, un bloqueo, un avance… cada día es diferente. Descubrir, avanzar, limpiar… ir creciendo como persona y como practicante.

Siempre he sabido distinguir, de lejos, las personas que hacían yoga. Yoga de verdad, yoga como disciplina, como rutina, casi como religión, y siempre he admirado la paz y seguridad que transmiten. A menudo con una sutil sonrisa en la cara, la mirada abierta y directa a los ojos del interlocutor, de movimientos suaves y ligeros y transpirando fuerza por cada poro de la piel.

El fin de semana del 20 y 21 de junio de 2015 ha sido un fin de semana lleno de estas sensaciones. El 21 de junio se celebraba por primer año EL DÍA INTERNACIONAL DEL YOGA y, para celebrarlo, el día 20 fui a hacer una clase con Xuan-Lan en la Barceloneta, y el día 21 tuve el privilegio de inaugurar, con la primera clase de yoga, el centro THE GARAGE by Verónica Blume, en el Poble Sec de Barcelona.

Conocí a Xuan-Lan en instagram de esta manera que se lleva ahora: tú sigues a alguien, ese alguien sigue a otro y, un día, no sabes cómo, lo estás siguiendo tú. Me llamó la atención la limpieza de su galería de imágenes, su estética, como explicaba en su blog sus gustos y hacía recomendaciones… hasta aquí, todo normal. A medida que pasaban los días me fue llamando más la atención y un día quedamos para conocernos. Cuando la vi llegar noté todo lo que os contaba antes sobre sus movimientos, la calidez de su mirada… todo lo que le hace ser una yogui. La clase del pasado día 20 en la terraza de la tienda Boardriders de la Barceloneta me lo confirmó. Su seguridad, energía positiva y el gran dominio de su cuerpo y de cómo transmitir lo principal de cada asana, hicieron de la clase un momento muy especial. Xuan vive el yoga, ella es yoga y te contagia sin remedio.

Al día siguiente, y para no bajar el listón de las emociones, viví uno de los momentos más importantes del novísimo THE GARAGE, el centro de yoga y eventos de Verónica Blume. THE GARAGE, que abrirá los primeros días de julio de 2015, es un centro donde se darán clases de actividades cuerpo-mente y se harán eventos relacionados con el Arte y la cultura.

Me hacía mucha ilusión. Me hacía ilusión porque entrar por primera vez en un lugar donde diariamente circulará tanta energía y donde, su directora ha puesto tanta emoción y tanto de ella misma, es un momento importante que, si eres capaz de captarlo, te pone los pelos de punta. Seguramente, y debido a mi experiencia personal, también me hacía ilusión porque me recordaba cuando yo misma, en el año 2006, abrí un centro del mismo estilo en Girona… y todo trae recuerdos.

Justo en la entrada estaba Verónica recibiéndonos uno a uno. Con esa cara que se te pone cuando intentas detectar con una sola mirada que está pasando por la cabeza de las personas que están entrando, que están pensando, qué esperan… con esa sonrisa que esconde los nervios que sientes y las ganas de que todo salga perfecto, con esa emoción que decirte a ti misma “esto ya es una realidad, está pasando ahora mismo”, y con una amabilidad y una calidez propia de una persona que ha visto y vivido muchas cosas en la vida, que ha crecido y madurando mucho interiormente y que se encuentra en uno de sus mejores momentos.

Estas fueron mis primeras impresiones. Una inmejorable anfitriona y un local abierto a descubrir y acoger la energía de todos sus clientes y hacerles sentir muy, muy bien. De nuevo Xuan daba la clase, en este caso, con Verónica al lado. De nuevo retos físicos y mentales, de nuevo concentración, de nuevo renovación y de nuevo feliz de cuerpo y mente por estar allí el primer DÍA INTERNACIONAL DE YOGA.

Este post es un agradecimiento a Xuan y a Verónica, una recomendación desde el fondo de mi corazón para que vayáis a descubrir THE GARAGE, y un GRACIAS al yoga y a las disciplinas cuerpo-mente por ayudarnos cada día a mejorar como personas, a madurar, a descubrir el mundo con otros ojos y a tener la paz interior necesaria para vivir plena y completamente feliz.