Ramon Mirabet y las pequeñas cosas

“Si estamos aquí sentados y estoy hablando contigo es porque han pasado una serie de cosas que han hecho que esto sea posible”.

Me gustó, me gustó muchísimo la conversación que tuve con Ramon Mirabet

Sabéis de esos días que te encuentras por la calle con alguien con quien tienes bastantes cosas que contarte y, aunque no tienes mucho tiempo, te pones al día rápidamente?! Y te vas con esa cara medio sonriente pensando, qué bien, como nos entendemos con este/a amigo/a, qué divertido…

Para mí fue bastante así la entrevista, y, no sé si es porque nos entendimos bien o porque Ramon se abrió tanto y me enseñó tanto como es, cómo piensa y cómo ve la vida, que me quedé impresionada. Amo la gente que no tiene miedo a mostrar como es de verdad, la gente que sabe que todos nos parecemos mucho más de lo que intentamos aparentar y que no tiene ningún problema en explicar lo que siente, porque sabe, que de una u otra manera, en algún momento de la vida, a ti te pasará o te ha pasado algo similar… Y sí, más que una conversación sobre cómo ha llegado hasta donde está ahora, fue una conversación sobre la vida, sobre las dudas, misterios, causalidades y sentimientos de cada día y sí, fue exactamente como quería que fuera, pero, aun así, me sorprendió.

Me sorprendió descubrir la naturalidad, ¡mucho más que naturalidad!, como de orgánico llegaba a ser era para él la expresarse mediante la música… Intentaré explicarlo bien, pero os debo confesar, que, por primera vez, me cuesta ponerle palabras…

La palabra “orgánico” la dije yo, porque él me hablaba de cómo desde pequeño siempre dedicaba un rato del día a tocar, a cantar, a la música en general como herramienta de expresión y cómo, como acostumbramos a hacer a esas edades, lo hacía “a escondidas”. Y no me pareció que me lo explicara hablando de la música como Arte, ni con ese tono que a menudo vemos de respeto o de lejanía o de algo que está fuera y que intentamos aprender… no. Entendí que era una extensión más de Ramon, una parte de él, que unas horas al día salía a la luz sin ninguna pretensión ni ambición y, eso, es orgánico. Es eso que, aunque quieras, no puedes frenar, ni esconder, ni tampoco ensalzar  porque para ti es normal, eres tú.

No os ha pasado que os digan, “¡Qué bien que haces esto!” Sea cocinar, hablar, escuchar, crear, diseñar… lo que sea que os guste hacer y vosotros responder: “Ah, no sé, me gusta hacerlo, sin más…”. Pues así entendí que Ramon Mirabet vive la música, porque le gusta, le sale de dentro, sin más.

Hablamos de cómo busca momentos para él caminando junto al mar, navegando, y de cuán importantes son esos momentos para disfrutar de la vida y parar el ritmo frenético que acostumbramos a llevar y que hace que nos perdamos lo mejor…

“¿Cuántas veces has dejado pasar una persona, una oportunidad, porque tenías prisa?! “,” Nos preocupamos por cosas que al día siguiente no recordaremos”… Bonito, ya os he dicho que fue bonito.

El tiempo que estuvo viajando solo por Europa, los años de tocar música en la calle, su paso por “La Nouvelle Star” en la televisión francesa, hablamos de todo un poco, pero me interesa destacar un par de cosas especialmente para terminar.

Cuando conectas con esa parte de expresión más orgánica y personal, hay una certeza y una seguridad que nunca te abandona. Es una certeza interna,  ves que forma parte de ti y que nunca se irá, no importa lo que hagas en la vida, siempre lo tendrás. Y sí, no nos pertenece, a mí me gusta decir que “es del Universo”, pero está participando de tu persona, lo llevarás contigo mientras estés vivo, así que puedes estar tranquilo… Ramon, según mi parecer, nos enseña a confiar en ese instinto, en esa voz interior, en ese sentimiento que está a años luz de la razón y que, una vez más, no importa cuando salga a la luz. Si por lo que sea no has tenido confianza en ti mismo siendo más pequeño, ¡qué importa!, cualquier día es bueno para empezar a descubrirte y saber qué has venido a hacer aquí. 🙂

“Necesito los altibajos de la vida, me gusta sentir. Uno de los peores momentos de mi vida vino seguido de uno de los mejores y más felices, así es la vida “,” Somos energía, nos transformamos, y me gusta pensar que el destino lo hacemos cada día con las decisiones que tomamos”.

Sin mucho método ni estructura horaria para componer, absolutamente autodidacta y con muchas ganas de abrirse a los demás y de tocar en grandes escenarios, Ramon da muchísimo con este segundo álbum “Home is where the heart is”, espero que os guste tantísimo como a mí.

Os dejo el vídeo del tema “Those little things” con imágenes de este verano 2016 y que, además, ha sido la canción del anuncio de Estrella Damm.

Como te dije, muchísimas gracias y ¡¡felicidades!!

Vivir la música nivel DOSEM

Antes de leer el post de hoy, os pongo el vídeo de la entrevista que hice a Dosem, nuestro protagonista, espero que os guste tanto como a mí.

Sergi Torres explica una cosa, igual de bonita que de interesante, sobre el proceso creativo de los artistas y los genios, que, poniendo un poco de toque personal, me parece perfecta para introducir a la persona sobre la que hoy escribo.

La mayoría de personas vivimos con la cabeza en el pasado o enfocados en el futuro y perdemos, a menudo, el momento presente. El momento presente es el que contiene toda la fuerza, toda la energía, el que contiene la vida, es lo único que de verdad tenemos… y lo dejamos pasar. El presente es el que tiene libertad al 100%, creatividad, todo el potencial está en el presente, si nos paramos y observamos un segundo, veremos que, en este mismo instante, todo es posible.

Es en esta libertad, en esta sublimación de la vida, cuando la creatividad funciona. Se manifiesta inevitablemente a través las personas que son más capaces de vivir estos momentos plenamente, y que la pasión por lo que están haciendo es tan fuerte, que no les despista ningún pensamiento. Están ahí en cuerpo y alma, consiguen conectarse con el mundo de las ideas del que hablaba Platón y hacen de canal para bajarlas a la tierra mediante las diferentes expresiones del Arte.

Marc no me lo expresó exactamente así, pero cuando me dijo que una de las cosas que más le gustaba era inspirarse utilizando la sinestesia, la capacidad de relacionar los sentidos de forma diferente a la que estamos acostumbrados, y que, cuando veía una escena por la calle, o en ese mismo instante, durante la entrevista, se le ocurría un sonido para describirla, me maravilló. Entendí que era un creador musical especial, y me lo confirmó cuando me dijo que lo que él hacía era contar historias, que para él, la música, era una forma de expresarse, no sólo una herramienta para hacer bailar a la gente.

Y así es como hablan los artistas, los de verdad. Los que hacen lo que mejor saben hacer en la vida, los que, teniendo la capacidad de comunicarse de diferentes formas, hay una que los escoge y no los suelta y, aunque otros caminos les llamen y seguramente acaben experimentando, siempre habrá una que llevarán al corazón y, en este caso, es la música electrónica.

Dosem, el nombre artístico del protagonista de hoy, nació en Girona y vivió, como hacemos la mayoría en este país, estudiando, jugando a baloncesto, viendo películas y escuchando música. Como os decía antes, y sabiendo que los caminos del Arte son inescrutables, hubo un momento en el que todo su interés por el diseño, los videojuegos y la música se unieron y comenzó a probar de componer los sus propios temas. Un par de fiestas con los amigos, días de pinchar en los locales de la ciudad que le daban la oportunidad y, como todo lo que he explicado se nota, y es inevitable contagiarse, cada vez tenía más oportunidades y personas mejor relacionadas le conocían. Dosem movía a la gente, comunicaba, y poco a poco fueron llegando los contratos, los discos y los viajes.

No, no fue un camino llano, ni rápido, pero sí me dijo que nunca se rindió. Nunca lo dejó de lado y siempre creyó en lo que hacía.

Esta creo que es una de las claves principales de esta historia y un buen aprendizaje. No dejar de hacer lo que te apasiona. Combinarlo con otros trabajos, hacer los sacrificios que haga falta, pero no dejarlo estar por miedo o comodidad, si te llama tan fuerte, no lo hagas callar.

Uno de los sueños profesionales de Dosem era tocar en Tokio y en el Sónar en Barcelona y recuerdo perfectamente cómo se emocionó mientras me explicaba que ya lo había conseguido. No me dijo nada más, ni estoy orgulloso, ni fui muy feliz… sólo me dijo que ya lo había hecho, y sus ojos me dijeron resto. Fue aquella mirada que mezclaba la satisfacción de un adulto con la emoción del niño, el Dosem niño en este caso, cuando le hubieran dicho que lo que tanto quería, lo iba a hacer.

Y así estuvimos bastante rato, repasando su trayectoria, hablando sobre las emociones, la vida y los proyectos de futuro que en breve iremos viendo, pero, sin duda, lo que más me interesa que veáis, y por eso es protagonista del nuestro blog, son sus actuaciones en directo.

Os dejo este vídeo resumen que podéis encontrar en su página web, junto con su agenda de actuaciones, su trayectoria musical y otra información interesante, para que podáis hacer una cata de la energía que desprende y cómo, sean cuales sean vuestros gustos musicales, podréis descubrir la emoción de la que he estado hablando. Y es que el Arte es así, como el amor, se expresa aunque no quieras.

Masia la Garriga de Castelladral

Paz.

Paz interior.

Paz en el espíritu.

Hay pocos lugares que puedas visitar y te hagan sentir, en cada parte del cuerpo, la sensación de que todo es perfecto. Aunque no estés en tu mejor momento, aunque tengas mil cosas en la cabeza, aunque creas que hay cosas importantísimas en la vida… llegas a la Masía La Garriga y, en un instante, la energía de la vida se encarga de hacerte recordar quién eres y porqué estás en este mundo. No hace falta que hagas ningún esfuerzo, no es ninguna experiencia extraña que sólo algunos puedan sentir… es, la vida.

La vida, todos estos años que vivimos en este planeta, corriendo todo el día de arriba a abajo, preocupándonos, intentando que todo sea de una manera concreta y sufriendo por ideas y objetivos que ni siquiera deseamos, es, en realidad, esto: disfrutar de los sentidos, sentir la naturaleza, la energía de los seres vivos y de las cosas que te rodean, apreciar cada momento, aprender de quien más sabe, ayudar a todas las personas que puedas y amar, por encima de todo, la vida consiste en amar.

Parece mentira que, todo esto tan fantástico, que tanto nos llena y que da verdadero sentido a nuestra existencia, lo olvidemos y seamos capaces de cambiar nuestros valores por otros materiales, por el egoísmo, por la autosatisfacción… Y aún me parece más mentira que, en 5 minutos, seamos capaces de recuperarlo. Un estímulo exterior, unas imágenes, las palabras de alguien, un paisaje, un recuerdo…  y todo vuelve a su sitio.

Es exactamente eso lo que pasa cuando vas a la Masía de Castelladral, la vida te habla. Se comunica contigo aunque no quieras, no puedes hacer nada, te absorbe, te pone en tu lugar, te recuerda qué haces en este mundo. La sientes en el maravilloso bosque que rodea la casa, en los jardines, en las paredes de una masía que lleva en pie desde la Edad Media y que ha visto pasar generaciones y generaciones de familias, en las botas de aceite y de vino centenarios que aún se conservan, en el mobiliario, el suelo y en todos los objetos decorativos que están también vivos dentro de cada habitación. Todo está vivo aquí. Todo tiene energía, una energía positiva que te atraviesa, que te haría llorar de alegría a cada instante, es la vida, sin duda hay alguna magia divina especial que te comunica que esto es la vida.

Hay un ingrediente, además de todos estos, que es el que permite que todo suceda, el amor. El amor en su máxima expresión, amor para hacer las cosas bonitas estéticamente, amor para cuidar de las plantas y de los animales, amor por cada persona que viene a la Masía y, como protagonista total, el amor de la familia. Hace unos años, gracias a una mujer maravillosa a la que siempre querré con todo el corazón, descubrí cómo era ese amor. Descubrí que el amor de la familia es aquel que siempre apoya, que no juzga sin escuchar, que intenta siempre agradar en todo lo que hace y que, por encima de todo, intenta siempre cuidar y hacer sentir bien a todos sus miembros. Es un amor generoso, que disfruta cuando tú disfrutas, que nunca desfallece y que siempre puedes contar con él. Esto es exactamente lo que me transmitió Núria, la hija de los impulsores de este mágico proyecto, cuando hablamos. Nada de lo que he explicado tendría sentido, ni sería tan de verdad, si detrás no hubiera su familia. Su padre y su madre soñaron y crearon desde cero todo esto que os he contado, y eso, amigos míos, sólo se hace con amor, con amor del bueno, con ese amor generoso que he descrito.

Así mismo nos lo explica Núria en la página web de la Masía: “La Garriga simboliza en cierto modo nuestros valores como familia: el amor por la naturaleza, la delicadeza de las pequeñas cosas, la excelencia, la entrega y dedicación, el silencio, la pasión por la cocina y la alimentación sana, la simplicidad, la constancia, el respeto por las personas y nuestro entorno, la unión y el reencuentro familiar. “ Y así es como el visitante, el invitado, lo recibe.

Es fácil notar, por ejemplo, que las baldosas de las terrazas han sido hechas a mano, en este caso por el amor de otra familia, la Familia Borrell,  que el padre de Nuria pasó horas dibujando e imaginando el espacio, sientes también como su madre se dedicó, como si escogiera las telas para las habitaciones de sus nietas, a elegir colchas y cortinas con el amor de una madre y notas como, todos los elementos de la habitación donde duermes, han sido hechos especialmente para este espacio. Pinturas de Paula Bonet, Joana Santamans, Andreu Buenafuente y Bernard Vichet hechas con el amor del artista, hacen de cabezal de cama guardando para que tengas felices sueños…¡¿qué más se puede pedir?!

Bueno, de hecho sí hay algo más que puedas pedir, pasar uno de los días más importantes y bonitos de tu vida en este entorno. Un entorno que derrocha belleza por todas partes, un entorno que promete no cambiar nunca, serte siempre fiel, escucharte siempre, un entorno de ensueño para decir: “Sí, quiero”. La Garriga de Castelladral es un lugar de ensueño para casarse y así nos lo demuestran todas las parejas que cada año lo hacen. Una ceremonia en el bosque, en el prado… es realmente un cuento hecho realidad y, lo mejor de todo, es que puedes vivirlo cuando quieras. Visita el blog de la Masía y podrás ver ejemplos preciosos difíciles de expresar con palabras.

Pues así fue mi tarde, así conocí a un lugar al cual me iría a vivir mañana mismo, así conocí a una persona con la que espero seguir teniendo relación para siempre, así me emocioné imaginando cómo, en estos 6 siglos de historia y después de haber vivido tanto, esta tierra y esta casa son capaces de transmitir tanta belleza, así llené mis reservas de energía positiva y así me lo pasé de bien, en el columpio, con mi nueva amiga, como si tuviéramos 5 años.

Os recomendamos ir a la Garriga de Castelladral, es una inversión espiritual 100% necesaria.

GRACIAS.