Caminos

La vida la hacemos cada día con las decisiones que tomamos. Vamos dirigiendo nuestro destino hacia una dirección o hacia otra … tenemos un camino, un destino o una tarea preestablecida que es lo que en esta vida nos tocaría cumplir, pero tenemos toda la libertad de hacerlo o no.

Lo que hemos vivido desde que nacemos nos condiciona ante cada elección. Experiencias en casa, en la escuela, con los amigos, todas las relaciones que hemos tenido nos marcan y nos hacen decir aquello de: “nunca más volveré a …” o “a partir de ahora …” y es así de simple como vamos haciendo slalom entre las posibilidades que la vida nos acercando.

Entonces, cuando estamos en una situación difícil y decimos “porque me pasa esto a mí ?!” no es que nadie nos esté poniendo a prueba para ver si conseguimos puntos para mejorar nuestro karma o billetes de primera para ir al cielo, es simplemente que, nos damos cuenta o no, hemos hecho la elección que nos han llevado irremediablemente a ese punto. Lo que pasa es que, como en muchas otras cosas, a la hora de tomar según qué tipo de decisiones, el ser humano suele tomar la opción más sencilla y con menos riesgo. Al parecer, tiene que ver con el instinto de supervivencia que debe considerarse que, ya bastante complicaciones tenemos per se, como para ir arriesgando con si cambio de trabajo, apuesto por esta relación difícil, espero que esa persona que me ha robado el corazón se decida a hablarme … y hace que acabamos cogiendo el que nos resulta más confortable.

dalai lama

Sí, confortable, pero durante cuánto tiempo? Durante cuánto tiempo esta opción que HOY nos parece confortable nos lo seguirá pareciendo? Ya os lo adelanto, durante muy poco. O bien, puede que si, durante unos años dirás y te repetirás (sobre todo esto, somos grandes expertos en decirnos cosas a nosotros mismos porque nos queden bien fijadas): “así soy feliz”, “este trabajo está muy bien”, ” estoy con esa persona porque es con quien quiero estar “… y tiempo después las cosas cambian y no somos capaces de darnos cuenta en y hacer algo al respecto, y dejamos pasar los días, los años … y nos encontramos, cuando ya no podemos más, que tenemos que afrontar una situación que deviene mucho más dolorosa de lo que hubiera sido de buen principio.

No todo el monte se orégano ni algunas situaciones tan fáciles de prever, no estoy frivolizando. Pero esta cita y esta canción dicen mucho de cómo deberíamos querer que fuera nuestro paso por la vida.

Muchas veces tenemos que aprender cosas por nosotros mismos, superar miedos, encarar problemas y hasta que no lo hacemos, solos, sin pretender que nadie nos venga a SALVAR, no somos capaces de ver más allá. Y es que la única persona que deberíamos querer que nos viniera a ayudar, somos nosotros mismos.

Todo es posible y todo está en nuestras manos, sólo necesitamos la fuerza para creerlo y llevarlo adelante.

Para acabar, esta preciosa canción de Sopa de Cabra sobre los caminos que hay en la vida y el momento de encontrar el tuyo propio.

1 septiembre, 2015

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