Cada día suceden cosas inesperadas

Cada mañana, cuando nos levantamos, tenemos un plan para el día que nos elsolsaleenBarcelonaespera. Tenemos previsto, aunque sea inconscientemente, el catálogo de cosas posibles que pueden ocurrir: quizá se nos escapa el bus, nos llama esa amiga, se nos derrama el tupper, nos dicen que estamos especialmente guap@s… Y toda una serie de cosas que entran dentro de la normalidad, “son cosas normales”.

Normales. Normal es una palabra que yo solía decir muy a menudo, que si esto es normal, que si lo otro no lo es, que si a ti te parece normal… Aprendemos a meterlo todo dentro de la norma para poderlo entender mejor. Clasificamos, ordenamos, calificamos y opinamos sobre todo lo que sucede a nuestro alrededor y esperamos, más como herramienta de supervivencia que de otra cosa, que, más o menos, cada día sea similar al anterior para tener seguridad o, por lo menos, para no tener que resolver cada día situaciones nuevas…

Y es entonces, cuando, al ser cada día igual que el anterior y no pasarnos nada nuevo, nos quejamos. Sentimos que el mundo se nos cae encima, nos aburrimos, necesitamos dosis “de adrenalina”, cambiar los hábitos… de trabajo, de pareja…

Y entonces, cuando lo hemos hecho, vuelve a empezar el ciclo.

Seguramente descubrir qué es el mindfulness nos puede ayudar a romper el círculo. Todavía me falta un poco para poderos hablar del tema, pero os adelantaré, por los que no sepáis de qué va, que el mindfullness nos enseña a tener conciencia plena del momento y a vivir los sentimientos y las emociones que cada situación nos provoca sin ocultarlas ni juzgarlas. Saber aceptar estas cosas puede ser muy útil y necesario, pero hoy os escribo porque hay algo aún más sencillo, muy útil y necesario también, que yo misma “descubrí” hace unas semanas.

viveelmomentoDe hecho, la idea se empezó a gestar hace unos meses, cuando, gracias a uno de los últimos libros que he leído, “Cuerpos sin edad, mentes sin tiempo” de Deepak Chopra (uno de los autores que más leo) entendí que, realmente, si mentalmente estamos predispuestos a que nos pase una cosa u otra, nos acaba pasando. Si creemos, por ejemplo, que nuestra pareja reaccionará siempre igual ante una situación, no le estamos dando, ni nosotros mismos, ¡la opción a hacerlo diferente o cambiar! Y es que una cosa es que a menudo las personas digamos o pensemos de una manera concreta y, otra, es que nunca podamos hacerlo diferente. Y no, no depende siempre del otro, esto ya no es un tema de la mente, en comunicación, el emisor tiene mucho que ver en la interpretación del mensaje por parte del receptor.

Así pues, empecé a ponerlo en práctica. Intenté, en la mayoría de cosas que hacía y que mi sapiencia como ser humano creía que sabía cómo reaccionar, dejarme sorprender. Dejarme sorprender por la vida, por las personas, por las situaciones, y no saber siempre qué pasará después.

Como todo aprendizaje sin embargo, hay un momento clave en que, cuando ya crees que lo sabes todo, te haces un “¡Zasca, en toda la boca!”, como a mí me gusta describirlo. Fue gracias a un@ de vosotr@s, un comentario en una red social me hizo saltar. Leí una frase y todos mis mecanismos de defensa y ataque mental se activaron, “Pero mira como me puede decir esto, pero que se ha pensado, pero…”. Pero mira si estaba insegura de mí misma, mira si había interiorizado poco lo que hacía semanas que predicaba, mira si cuesta romper hábitos asimilados, que sólo fui capaz de interpretar el mensaje desde el punto de vista negativo cuando, en realidad, era todo lo contrario.

Y entré en el bucle que antes os contaba y durante el resto del día tuve ese run run en la cabeza intentando entender por qué esa persona me había dicho aquello hasta que, a media noche, uno de los momentos más lúcidos que tengo durante el día (mientras duermo) me desperté no sé por qué motivo y, como si estuviera viendo el número de la lotería en una premonición, me vino a la cabeza la correcta interpretación del mensaje.

Y no, no era negativo, era positivo, muy positivo.

Así es como surgió el mensaje “Unexpected” de las camisetas y sudaderas de IBID. Decidí que en esta colección de invierno, además de otros elementos y valores que siempre intento reflejar, debía aparecer alguna referencia a esta vivencia que considero tan importante.

Es importante porque, a pesar de saberlo, volví a caer. Es importante porque, si todos pensáramos así durante el día, nos entenderíamos mejor unos con otros y, sobre todo, es importante porque no me hace ninguna vergüenza explicaros esto y me gustaría que lo intentáramos poner en práctica. Cada día nos pasan cosas inesperadas, de hecho, cada cosa que nos pasa es inesperada, no la intentemos meter siempre dentro del saco que toca y perdamos la magia de vivir y de descubrir, dejemos que la vida nos sorprenda. Unexpected things happen everyday.

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