Ain’t Got No, I Got Life

Cada mañana, cuando me levantaba temprano, al salir de la habitación y caminar por el pasillo, se oía siempre ese ritmo constante, suave, esa batería como rascada, el piano… de fondo la luz que entraba por la ventana iluminaba todo el salón, siempre el ventanal medio abierto porque normalmente era verano y, a la derecha, ocupando el pequeño espacio que quedaba entre los sofás, el caballete con el lienzo y las pinturas esparcidas por la mesa y los stantonistantoniasientos. El aparato de música siempre en marcha, siempre, y siempre de fondo, jazz.stantoni

stantoniAllí, todas las mañanas, mi abuelo pintaba cuadros.

Recuerdo la escena como si fuera ahora mismo y recuerdo la sensación que tenía de estar interrumpiendo un momento mágico, de entrar en una atmósfera diferente, de ver cómo delante de mí había una persona que estaba dedicada en cuerpo y alma a hacer dos de las cosas que más le gustaban: escuchar jazz y pintar. También recuerdo que yo solía decir tímidamente “hola” y él me respondía algo parecido a ” buenos días hija “… casi sin apartar la mirada del cuadro, sin parar de mover la punta del pie al ritmo de la música, sin soltar el pincel, pero con una voz que te llegaba al corazón.

No es lo que sonaba, porque recuerdo ritmos más rápidos, pero si tuviera que poner una canción para ese momento, por el recuerdo que tengo y por cómo lo vuelvo a vivir cuando lo pienso, sería Cheek to Cheek. Sería nuestra canción, porque él bien ya estaba en heaven, y yo subo ahí cada vez que lo recuerdo.

La palabra que me viene a la mente cuando escucho música jazz es fascinante. Me fascina todo la capacidad que tiene de contagiar el ritmo, el movimiento, de hacer que te dejes llevar, que no puedas evitar que un pie, una mano o un dedo empiecen a moverse acompasadamente.

La energía que desprende es positiva y tiene una fuerza contenida que le da un toque intelectual extraordinario. Intelectual porque necesitas ir un poco más allá, captar lo que te está transmitiendo, ser capaz de abrir la mente, es un paso más de los que estamos acostumbrados a hacer cuando escuchamos música.

“Love me or leave me and let me be lonely, you won’t believe me but I love you only, I’d rather be lonely than happy with somebody else…“ Esta canción me parece espectacular de ritmo, piano, letra, ligereza, vitalidad… and all that jazz!

Y para terminar con las referencias, pero no porque sea menos, porque es una obra maestra, tenemos la gran escena del Libro de la Selva. El min 02:01 en Baloo nos da la clave de todo lo explicado hasta ahora: “Lo voy a acero pedazos, lo patearé, lo … ouhhhh yeah! Qué ritmo más sabroso! “.

Y es que es absolutamente imposible ver esta escena y no empezar a cantar como un loco “Dooobyyyy doooooooooooo, quierooo ser como tuuuuuuuu …!” Ya moverse como el Rey del Jazz a go go! Así pues, poner el vídeo, subid el volumen ya bailar :-)!

En la vida aprendemos de muchas personas y, estén o no a nuestro lado, lo importante es que las recordemos, las llevemos en el corazón y nos ayuden a tener la mente más abierta y a descubrir maravillas que sin aquellas experiencias previas, quizá no hubiéramos valorado.

Ain´t got no home, ain´t got no shoes
Ain´t got no morney, aint´t got no class
Ain´t got no skirts, ain´t got no sweater
Ain´t got no perfume, ain´t got no bed
Ain´t got no mind

Ain´t got no mother, ain´t got no culture
Ain´t got no friends, ain´t got no schooling
Ain´t got no love, ain´t got

What have I got
why am I alive anyway

I got my hair, I got my head
I got my brains, I got my ears
I got my eyes, I got my nose
I got my mouth,  I got my smile!!!!!

LEAVE A COMMENT